Euforia en Buenos Aires
Decenas de miles de hinchas inundaron el centro de Buenos Aires tras la victoria 2-1 de Argentina sobre Inglaterra, que clasificó al seleccionado a la final del Mundial. Los cánticos contra el rival histórico retumbaron en el Obelisco.
“Y ya lo ve, y ya lo ve, el que no salta es un inglés”, coreaban sin cesar.
El triunfo evocó la memoria de México 1986, cuando Diego Maradona firmó dos goles legendarios ante el mismo rival, cuatro años después de la guerra de Malvinas. Para muchos, el partido simboliza más que el deporte.
“Por Malvinas, por Diego, por la última de Leo”, se escuchó entre la multitud.
La gente lloraba, cantaba y se abrazaba bajo la lluvia invernal. Jóvenes trepaban postes de luz con banderas celestes y blancas. La actriz Rosana Beto Cruz, religiosa de 48 años, celebró entre desconocidos: “Esto lo logra la selección. Un Mundial hace que pase esto”.
El partido se definió en tiempo añadido con gol de Lautaro Martínez, tras el empate de Enzo Fernández. Argentina, vigente campeona, enfrentará a España el domingo.
Política y sentimiento encontrado
El presidente Javier Milei declaró que vivió el triunfo con “una alegría inmensa” y que siempre confió en la remontada. Ofreció la Casa Rosada para celebrar si el equipo gana el título. Sin embargo, pidió no mezclar asuntos: “Las Malvinas se recuperan con diplomacia sabia, no con patriotismo barato”.
Horas antes, la vicepresidenta Victoria Villarruel había escrito en redes que Argentina jugaba “contra los piratas usurpadores”, avivando la polémica. Tras el partido, jugadores como Giovani Lo Celso mostraron una manta con la frase “Las Malvinas son argentinas”, lo que podría acarrear sanciones de la FIFA.
Para muchos hinchas, la victoria tuvo un sabor especial por la rivalidad histórica. Yanina Quinteros, de 40 años, celebró con su hija: “Esto emociona más por la rivalidad con Inglaterra”. María Bertero, también de 40, recordó la guerra: “Todavía me duele el corazón por todos esos chicos que fueron enviados a morir”.
La figura de Lionel Messi, de 39 años, volvió a brillar. Matías Adorno, con la camiseta del capitán, expresó: “Ver a Messi jugar así, a su edad, me deja sin palabras”.
Las celebraciones ofrecieron un respiro colectivo en medio de la crisis económica y la polarización política. “Hoy estamos todos juntos”, resumió Quinteros.




