Minutos después de vencer 2-1 a Inglaterra en la semifinal del Mundial, un grupo de jugadores argentinos desplegó una pancarta con un mensaje político. La manta, sostenida por Giovani Lo Celso, Nicolás Otamendi y otros futbolistas, decía: “Las Malvinas son argentinas”. Mientras tanto, el resto del equipo celebraba con los aficionados en el estadio de Atlanta.
La ministra de Seguridad de Argentina, Alejandra Monteoliva, había advertido antes del encuentro que los hinchas no podrían ingresar banderas o pancartas alusivas a las islas. Citó el código de conducta de la FIFA, que prohíbe contenido políticamente divisivo. Sus declaraciones generaron críticas en redes sociales en Buenos Aires.
Inglaterra mantiene el control de las Malvinas desde el conflicto de 1982. Argentina reclama la soberanía del archipiélago del Atlántico Sur, al que considera parte fundamental de su identidad nacional. Reino Unido sostiene que los habitantes de las islas prefieren conservar el statu quo.
Scaloni pide separar fútbol y política
Un día antes, el técnico argentino Lionel Scaloni había solicitado a la prensa y los seguidores no vincular el partido con la disputa territorial.
“Es un partido de fútbol. ¿Qué podemos hacer con todo lo que pasó hace años atrás? Es inútil, es triste. Se ha sufrido mucho y es una locura. No estoy acá para meter más nafta al fuego. Todo lo otro fue una historia muy triste para removerla. Tenemos memoria y lo recordamos.”




