Bienvenidos a la inflación gaming: Sony le sube el precio a la PS5
Parece que el universo conspira para que ese salto a la próxima gen sea cada vez más inalcanzable. Justo cuando creías que estabas a un par de meses de ahorro de conseguir la preciada PlayStation 5</strong, Sony decide que, en realidad, no lo estabas. En un movimiento que ha hecho gritar de indignación a medio internet, la compañía japonesa ha anunciado un aumento de precio de 50 dólares para sus consolas en Estados Unidos. Sí, lo leíste bien: más caro.
La noticia nos llegó, como todas las cosas malas en estos días, a través de un blog corporativo. La mensajera del caos en esta ocasión fue Isabelle Tomatis, vicepresidenta de Marketing Global de Sony, quien con la elegancia típica de un ejecutivo soltando una bomba, declaró: “Al igual que muchas empresas globales, seguimos navegando en un desafiante entorno económico”. Traducción al español coloquial: “La cosa está fea, amigos, y les toca pagar la cuenta”.
La difícil decisión, como ellos la llaman, entró en vigor el 21 de agosto. A partir de esa fecha, el sueño del gaming en 4K con tasas de refresco que desafían la realidad tiene un nuevo y mejorado precio. Porque nada dice “next-gen” como una factura que también es de la próxima generación de precios.
¿Qué modelos se llevan la puñalada económica?
No, no es una broma de mal gusto dirigida solo a un modelo. Sony fue inclusiva en esta jugada. El incremento afecta por igual a la PS5 estándar (la que tiene lector de discos, para los puristas que aún coleccionan físicos), a la Edición Digital (para los que se rindieron ante el streaming de juegos y la store) y, por supuesto, a la recién llegada PS5 Pro. Porque si ya ibas a vender un riñón por la Pro, qué más da vender también un trozo de hígado.
El único consuelo, si es que se le puede llamar así, es que los precios de los juegos y los accesorios (mandos, auriculares, esas cámaras que compras y nunca usas) se mantienen inalterados. Menos mal, porque pagar 80 dólares por un juego ya era lo suficientemente doloroso.
Este movimiento no sale de la nada. A principios de agosto, Sony presentó sus resultados financieros y entre líneas se podía leer la desesperación. La compañía, con sede en Tokio, admitió que estaba luchando contra los aranceles comerciales de EE. UU. y tratando de diversificar su cadena de suministro para evitar estos golpes. Al final, el golpe lo recibimos nosotros, los de siempre.
El efecto dominó: Todos suben, nadie baja
Por si creías que esto era un capricho exclusivo de Sony, piensa again. Sony es simplemente el último pez gordo en unirse a la fiesta de los precios alcistas. Microsoft les robó el prototipo y ya en marzo le había aplicado una subida similar a sus consolas Xbox. Y ni hablar de Nintendo, que con esa cara de “no hagamos daño a nadie” ha ido ajustando silenciosamente los precios tanto de la Switch original como de los accesorios para la esperada (y misteriosa) Switch 2.
Parece que la pandemia, la escasez de chips y la inflación global han creado el cóctel perfecto para que las grandes tecnológicas justifiquen vaciar aún más nuestros bolsillos. Es el capitalismo gaming en su máxima expresión: la demanda supera a la oferta, así que… ¿por qué no cobrar más?
Al final, el meme de “¿Vendes la PS5?” se ha actualizado a “¿Vendes la PS5… a precio viejo?”. Es un recordatorio de que en la economía actual, hasta los escape virtuales tienen una tarifa de lujo. Así que, si ya tenías tu consola, felicidades, tu activo se revalorizó. Si no… bienvenido al club de la espera (y el ahorro forzado).
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