Cecilia Suárez, conocida por “La casa de las flores” y “Sexo, pudor y lágrimas”, habló sin tapujos sobre el costo emocional de su oficio. Durante una master class en el Guanajuato International Film Festival (GIFF), donde recibió un homenaje nacional, confesó: “Millones de pesos gastados en terapia y muchas horas de autorreflexión”.
La actriz destacó que el trabajo actoral exige una revisión constante de quién es uno y con qué herramientas enfrenta cada personaje. Para “sanar” tras interpretaciones intensas, ha recurrido a diversas técnicas. La más reciente es la psicomagia, creada por Alejandro Jodorowsky, que fusiona teatro, ritos chamánicos y psicoanálisis.
“Uno cree que después de cierto tiempo ya no va a pasar, pero no es así. Lo último ha sido la psicomagia para protegerme en las funciones y estar en un lugar estable”, señaló.
Teatro, el rey de su corazón
Aunque trabaja en cine, televisión y teatro, Suárez dejó claro cuál es su favorito. Bromeó con la directora del GIFF, Sarah Hoch: “Discúlpame, Sarah. La interpretación tiene ahí su casa matriz, sigue siendo la prueba de fuego para los actores; ahí no tenemos toma 2 o 3, no tiene trucos y eso es lo que me fascina”.
Sobre las nuevas generaciones, consideró que sienten angustia durante los descansos, cuando deberían disfrutarlos.
Siete años en España, pero siempre México
Radicada en España desde hace siete años, Suárez asegura que sigue al día con su país. “Está presente todos los días, leyendo noticias, hablando, comiendo mexicano en la casa; hay una cierta añoranza de estar acá o regresar en algún momento”.
Considera que vivir en el exilio voluntario es enriquecedor: “He descubierto parte de mi historia familiar y reconocido parte del país en mí. Tenemos líderes que insisten en dividir en lugar de generar una sinergia que nos enriquezca más”.




