El internet satelital como solución a la brecha digital en México
Montañas, selvas y desiertos hacen de México uno de los países con la orografía más compleja de América Latina. Llevar fibra óptica a comunidades aisladas implica una inversión difícil de recuperar con pocos usuarios. Como resultado, uno de cada cinco hogares aún carece de acceso a internet o recibe un servicio deficiente.
Frente a este escenario, el internet satelital de órbita baja (LEO) se perfila como una alternativa estratégica. “Desplegar infraestructura física en México resulta costoso debido a la geografía. En muchos casos, el internet satelital representa la opción más viable para conectar zonas donde la fibra no llegará en el corto plazo”, explica Ernesto Piedras, director de The CIU. Empresas como Starlink, con más de 10,300 satélites activos, ya operan en el país. Desde mayo de 2021 obtuvo concesión y cerró 2024 con 160,631 suscripciones, convirtiendo a México en su segundo mercado latinoamericano, solo detrás de Brasil. Starlink ha firmado contratos con CFE Telecomunicaciones por hasta 1,556 millones de pesos para conectar comunidades remotas.
No obstante, el costo sigue siendo una barrera. Mientras un plan de fibra óptica cuesta en promedio 544 pesos al mes, el internet satelital arranca en 899 pesos, más el equipo e instalación. “Comercialmente todavía no es tan viable porque sigue siendo más costosa y requiere adquirir una antena cuyo precio continúa elevado”, señala Fernando Esquivel, de The CIU. El servicio cobra sentido económico cuando se comparte entre comunidades o empresas, y con apoyo de políticas públicas.
Los expertos coinciden en que esta tecnología no sustituirá a la fibra óptica, sino que la complementará. “Los servicios terrestres resultan más veloces y con menor latencia. La comunicación satelital llega a zonas que el internet fijo no alcanzaría”, afirma Hugo Simg, de MediaTek. El despliegue requiere además regulación y coordinación entre gobiernos y empresas. La carrera por conectar México ya no solo se libra bajo tierra, sino desde el espacio, donde una nueva generación de satélites promete reducir la brecha digital que mantiene a millones fuera del mundo digital.




