El ajuste de cuentas del Plan B
Claudia Sheinbaum puso números sobre la mesa. Su llamado Plan B de la reforma electoral apunta directamente al bolsillo del Senado y los legisladores locales. La idea es simple: recortar para repartir.
La presidenta precisó que, de aprobarse, habría una reducción de 4 mil millones de pesos. El destino, según sus palabras, serían los municipios y entidades del país. Nada para el gobierno federal.
“La Cámara de Diputados también puede ser parte de la propuesta, solo que la Cámara de Diputados ya cuando uno lo mide por diputado ya queda más o menos en la media del país. El Senado, no, el Senado sí se pasa bastante”,
dijo Sheinbaum en su conferencia matutina. Un comentario que suena a reproche calculado.
La reunión nocturna y el discurso del movimiento
La jefa del Ejecutivo se reunió anoche con legisladores de Morena y aliados. Allí planteó los mismos puntos. Cuando le preguntaron si estaba decepcionada por los votos en contra de su reforma original, su respuesta fue un recordatorio político.
“En la reunión les dije: ‘No se nos olvide por qué estamos aquí. ¿Por qué ustedes son diputados?, ¿Por qué ustedes son senadores?, ¿Por qué soy Presidenta? Representamos un movimiento… Y la propuesta tiene que ver con… disminuir los privilegios'”,
mencionó. Según ella, no hubo reclamos por parte de los legisladores.
El mensaje es claro: se trata de ajustar privilegios institucionales bajo la bandera de la transformación. Los números ya están sobre la mesa. Ahora toca ver si los votos acompañan el discurso.




