El ‘Plan B’ electoral llega al Senado: ¿generosidad democrática o atajo político?
El Senado tiene entre manos la nueva apuesta del gobierno. Es el llamado Plan B de la reforma electoral, enviado por la presidenta Claudia Sheinbaum después de que su proyecto estrella —la reforma constitucional— se quedara en el camino. Aquí empieza otra batalla por cambiar las reglas del juego.
¿Y qué trae esta iniciativa? Modificaciones a leyes secundarias. El detalle no es menor: al no ser reforma constitucional, puede avanzar sin necesidad de una mayoría calificada en el Congreso. Un camino más rápido, sí. ¿Más democrático? Eso está por verse.
Es una iniciativa “generosa” que busca fortalecer la democracia participativa y la austeridad.
Eso dijo el líder de Morena en el Senado durante la recepción del documento. En la misma línea, la presidenta de la Mesa Directiva, Laura Itzel Castillo, lo calificó de “trascendental” y alineado con los principios de la 4T.
Suena bien, ¿verdad? Pero cuando un gobierno habla de “austereza” mientras busca cambiar las reglas electorales a mitad del partido, a uno le pica la curiosidad. Y el escepticismo.
La memoria es corta, pero los precedentes no. Esto no es nuevo: cambiar leyes secundarias para sortear obstáculos mayores es un clásico del manual político. Ahora el debate se reabre en las comisiones del Senado, con las fuerzas políticas otra vez divididas.
Prometen fortalecer la democracia. Habrá que ver si lo que fortalecen son las instituciones o simplemente un proyecto de poder. Los próximos días dirán si este Plan B es realmente un plan para todos.




