Sin sobresaltos en la penúltima etapa
Tadej Pogacar completó sin inconvenientes la penúltima etapa del Tour de Francia y está a un paso de sumar su quinto título, igualando el récord histórico. La estrella eslovena afronta la llegada del domingo en París con una ventaja de 6 minutos y medio sobre el belga Remco Evenepoel.
Salvo un imprevisto, Pogacar se unirá al belga Eddy Merckx, el español Miguel Indurain y los franceses Jacques Anquetil y Bernard Hinault como los únicos en lograr cinco coronas.
“He hecho un Tour realmente bueno. Algunos de nuestros competidores tuvieron mala suerte”, declaró Pogacar, cuyo principal rival Jonas Vingegaard sufrió una caída y abandonó. “Lo sacamos adelante con el equipo y ahora solo queda un último espectáculo”.
Richard Carapaz se impuso en la vigésima etapa, su segunda victoria en la edición actual y la tercera en total. El ecuatoriano superó a Sepp Kuss cerca del final, cuando el estadounidense estuvo a punto de caer. Evenepoel también lo rebasó para quedarse con el segundo puesto.
“Hubo un momento en el que no podía creer lo que estaba pasando”, expresó Carapaz. “Este Tour ha sido increíble, con todo el apoyo que he recibido desde Ecuador”.
Pogacar optó por no lanzar ataques, a diferencia de lo hecho el viernes. La etapa 20 fue una travesía alpina de 171 kilómetros con tres ascensos de máxima dificultad (hors catégorie) y una subida de categoría 1. Los corredores enfrentaron el Col de la Croix de Fer, el Galibier, el Sarenne y el Télégraphe, sumando 66 kilómetros de escalada intensa.
Carapaz encabezó el grupo para asegurarse el maillot de lunares del mejor escalador. El grupo de Pogacar se rezagó cuando Carapaz, Kuss, Juan Ayuso y Jai Hindley coronaron juntos el Galibier. La prioridad de Pogacar fue garantizar que su compañero Isaac Del Toro terminara tercero en la clasificación; el mexicano tiene más de dos minutos de ventaja sobre el francés Paul Seixas.
“Ha sido un honor correr para Isaac hoy”, afirmó Pogacar. “Cruzar la meta junto a él ha sido memorable”.
Ayuso se descolgó mientras Kuss, Hindley y Carapaz luchaban por la supremacía en el paso de Sarenne. Kuss perdió el control en el descenso a cinco kilómetros del final y casi se precipita sobre una barrera de hormigón; una red amortiguó el golpe.




