“No es un asunto de quién da la orden”
Claudia Sheinbaum salió al quite este jueves. La presidenta rechazó tajantemente que ella haya dado la orden directa para capturar a Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho. Su argumento es simple: ahora se siguen reglas.
“No es un asunto de quién da la orden. En el pasado fuera de la ley se emitían órdenes de ejecución, esa era la guerra contra el narco”, dijo durante su conferencia matutina.
Traducción: mi gobierno no opera como los anteriores. Según Sheinbaum, antes era común que desde la presidencia o seguridad nacional se diera luz verde para eliminar objetivos. Ahora, insiste, todo pasa por los jueces.
Operación con sello institucional
La mandataria describió una operación de meses, quizá años, donde la inteligencia estadounidense jugó un papel clave—solo información, sin operativos en suelo mexicano. La Sedena fue la encargada de ejecutar la orden judicial.
“Era un seguimiento de muchísimos meses… en el momento en que ven que es factible la detención, la realiza. Pero no es que alguien haya dicho: ‘Ahora este’.”
Un guiño claro para marcar distancia del estilo épico y mediático de la llamada guerra contra el narco. Aquí no hay héroes solitarios dando órdenes desde un escritorio, sugiere.
Lo curioso viene después. Preguntada sobre si la detención de la pareja sentimental de El Mencho fue lo que permitió ubicarlo el pasado 22 de febrero, Sheinbaum respondió con una evasiva casi perfecta: “No tengo la certeza, con todo gusto damos la información”.
Una frase que huele a manual de relaciones públicas. Promete transparencia futura mientras guarda silencio en el presente. El mensaje final queda claro: esto fue trabajo judicial e institucional, no una decisión presidencial. La pregunta que queda flotando es quién, entonces, coordina cuando múltiples agencias y un país extranjero están involucrados.




