Estados Unidos ejecuta operación militar y captura a Maduro en Venezuela

Una operación nocturna sacude Caracas y culmina con la extracción del mandatario venezolano, desatando una crisis de alcance global.

Un sábado cualquiera en la geopolítica, o no

Parece que alguien en Washington decidió que el tercer día de 2026 era el momento perfecto para una intervención militar de alto impacto. Mientras la mayoría de los mortales intentaba recuperarse de las fiestas, Estados Unidos lanzó lo que amablemente llamaremos un asalto aéreo y terrestre de proporciones épicas contra Venezuela. El objetivo declarado: el presidente Nicolás Maduro, quien, después de meses de ser el villano favorito en los discursos de la Casa Blanca, tuvo la poco envidiable experiencia de ser capturado y extraído de su país en lo que solo puede describirse como una mudanza forzosa de lujo. Todo esto, por supuesto, fue anunciado con la sutileza característica de un tuit (o un ‘truth’, para ser exactos) por el mismísimo Donald Trump en las primeras horas de la madrugada. Porque, ¿qué mejor manera de confirmar una operación de estado que con un post en redes sociales?

Los residentes de Caracas fueron despertados no por el canto de un gallo, sino por el estruendo de al menos siete explosiones y el zumbido de aviones volando bajo. Imagina despertarte así un sábado. El gobierno venezolano, con una rapidez admirable, no perdió tiempo en señalar con el dedo a Estados Unidos, calificando el evento como un ataque imperialista e instando a la gente a salir a las calles. Porque, claramente, lo más sensato durante un bombardeo es salir a tomar el aire.

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El arte de la captura y el anuncio en redes

Mientras la ciudad se sacudía, el gran misterio era: ¿quién está al mando ahora? Y, más importante, ¿dónde diablos enviaron a Maduro y a su esposa? Trump, actuando como el presentador de un reality show geopolítico, se apresuró a dar los ‘spoilers’ en Truth Social. Según su relato, la operación fue un éxito rotundo y realizada en conjunto con las fuerzas de seguridad estadounidenses. Prometió más detalles después, probablemente en una conferencia de prensa desde Mar-a-Lago, porque nada dice “asunto de seguridad nacional” como un anuncio desde un club privado. La Administración Federal de Aviación, en un movimiento que huele a “algo grande se avecina”, había prohibido los vuelos sobre Venezuela horas antes, citando “actividad militar en curso”. Un detalle menor que seguramente pasó desapercibido para todos.

Este espectáculo no surgió de la nada. Era la culminación de meses de presión escalonada y amenazas veladas (y no tan veladas) desde Washington. Maduro ya estaba acusado de narcoterrorismo en cortes estadounidenses, y la CIA había estado haciendo sus propios ‘trabajitos’ en territorio venezolano. La retórica de Trump había estado calentando motores durante meses, atacando barcos y prometiendo acciones más contundentes. Maduro, por su parte, denunciaba todo como un intento descarado de derrocamiento. Y vaya si tenían razón.

El circo de las reacciones internacionales

Como era de esperar, el panorama internacional estalló con la fuerza de una de las explosiones en Caracas. Desde la condena inmediata del gobierno de México hasta las furibundas declaraciones de figuras como Evo Morales y Gustavo Petro, que hablaron de agresión imperial y mostraron imágenes de supuestas víctimas civiles. El ministro de defensa venezolano, en una alocución de emergencia, denunció el ataque como un intento de apoderarse de los recursos naturales del país. Mientras tanto, en Washington, una congresista ya twitteaba sobre la ilegalidad de la operación, porque en medio del caos, siempre hay espacio para un debate constitucional en 280 caracteres.

El gobierno venezolano, ahora sin su líder visible, calificó el ataque como un intento de desestabilización y convocó reuniones de emergencia. La pregunta del millón es: ¿qué sigue? ¿Un gobierno interino? ¿Una crisis de poder? ¿Más operaciones? Trump dijo que el operativo fue un “éxito”, pero en la geopolítica, como en los malos matrimonios, lo que para uno es un éxito, para el otro es el inicio de un conflicto prolongado. Las implicaciones geopolíticas de esta acción son enormes, un precedente peligroso de intervención directa que redefine las reglas del juego internacional y que sin duda generará réplicas en las relaciones con aliados y adversarios por igual.

En resumen, el mundo amaneció con un nuevo y alarmante capítulo de intervencionismo militar. Una acción que, independientemente de la opinión que se tenga sobre Maduro, marca un punto de inflexión. La soberanía nacional de un país fue violada en una operación relámpago, y el líder fue sacado como un mueble viejo. Todo anunciado en redes sociales. Porque así se hacen las cosas en la era moderna: primero se actúa, luego se tuitea. El mensaje está claro y el precedente, más que establecido.

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Marco de paz entre Israel y Líbano enfrenta resistencia de Hezbolá

Acuerdo busca desarmar a Hezbolá y restaurar soberanía libanesa, pero el grupo lo rechaza y advierte de una guerra civil.

El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, anunció junto a los embajadores de Israel y Líbano un acuerdo marco que describió como un primer paso hacia la paz. El pacto busca desmantelar a Hezbolá y devolver a Líbano los territorios ocupados por Israel durante los combates.

El acuerdo excluye a Hezbolá, que no lo respalda. Hassan Fadlallah, miembro del bloque parlamentario del grupo, advirtió en Al-Mayadin TV que si se impone el pacto “podría desatar una guerra civil”. También calificó el acuerdo como un intento de descarrilar las negociaciones entre Estados Unidos e Irán.

Un marco con respaldo estadounidense

El Departamento de Estado detalló que el marco crea un proceso para eliminar la amenaza de Hezbolá. Washington facilitará un nuevo “Grupo de Coordinación Militar para Líbano” y comprometió 100 millones de dólares en asistencia humanitaria.

“Para el Líbano, este marco proporciona una vía genuina para salir de una larga crisis”, señaló el Departamento de Estado. “Para Israel, crea una vía verificable para eliminar la amenaza persistente en su frontera norte”.

Los embajadores Yechiel Leiter (Israel) y Nada Hamadeh Moawad (Líbano) firmaron el documento ante Rubio. Leiter afirmó que el destino final es la paz: “Queremos subirnos a nuestro auto en Tel Aviv y conducir hasta Beirut”. Sin embargo, condicionó ese avance al desarme de Hezbolá.

Hezbolá se niega a deponer las armas

El grupo sostiene que solo debe desarmarse al sur del río Litani, cerca de la frontera con Israel, conforme a acuerdos previos y resoluciones de la ONU. Fadlallah reiteró que rechazan las negociaciones directas de Líbano con Israel.

El conflicto más reciente estalló el 28 de febrero, cuando Hezbolá lanzó cohetes contra Israel días después del inicio de la guerra entre Israel e Irán. Desde entonces, más de 4.000 personas han fallecido en territorio libanés y al menos 37 soldados israelíes han caído en combate.

Postura de Israel y Líbano

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó el pacto como un “gran logro”. En un video, aseguró: “Israel permanecerá en la zona de seguridad en el sur del Líbano mientras Hezbolá no haya sido desarmado”.

Por su parte, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, afirmó que el acuerdo apunta a lograr la retirada israelí de todo el territorio libanés y restaurar la soberanía del Estado. El presidente Joseph Aoun mencionó que la propuesta de “zonas piloto” controladas por el ejército libanés está en discusión.

Las conversaciones directas entre Israel y Líbano avanzan por separado del acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán firmado la semana pasada. El gobierno libanés buscó negociar directamente con Israel para no quedar atado a los intereses iraníes.

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Doble terremoto sacude Venezuela: más de 900 fallecidos

Cientos de fallecidos y miles de heridos tras dos sismos consecutivos en la costa norte de Venezuela.

Sismo doble devastador

Un inusual doble terremoto golpeó Venezuela el miércoles, con magnitudes de 7.2 y 7.5 a solo 39 segundos de diferencia. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), los sismos ocurrieron a lo largo de la falla de San Sebastián, en la costa norte del país. El primer movimiento telúrico se localizó cerca de Morón, a unos 170 kilómetros al oeste de Caracas, mientras que el segundo, el más intenso, tuvo epicentro a 16 kilómetros al suroeste de esa localidad.

Las autoridades reportaron al menos 920 fallecidos y más de 3.360 heridos, aunque se teme que la cifra aumente. La región más afectada es La Guaira, al norte de Caracas, donde decenas de edificios colapsaron. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró la zona como desastre y desplegó equipos de rescate. Miles de familias pasaron la noche en parques, autopistas y espacios abiertos. El aeropuerto principal de Caracas cerró por daños, el metro suspendió servicio y se cortó el suministro de gas y electricidad en algunas áreas.

Ayuda internacional

La comunidad internacional respondió rápidamente. La Cruz Roja Internacional lanzó un llamado de emergencia por 50 millones de francos suizos y envió 17 toneladas de suministros desde Panamá. Estados Unidos aportó 150 millones de dólares, dos equipos de búsqueda y rescate urbano, perros especializados y apoyo logístico. La Unión Europea envió 520 efectivos desde ocho países, activó su servicio satelital Copernicus y ofreció imágenes geoespaciales.

El Reino Unido destinó 2 millones de libras, un equipo de rescate con 68 miembros y drones. China prometió ayuda humanitaria de emergencia. Brasil despachó un avión con bomberos, purificadores de agua y equipo médico. India envió dos aviones C-17 con un hospital de campaña y 30 toneladas de suministros. Italia y Turquía también movilizaron personal y equipos de rescate.

Situación humanitaria

Las clases fueron suspendidas y las escuelas se convirtieron en refugios. En La Guaira, familias se instalaron en campos de béisbol con sábanas y bolsas de plástico. Rodríguez anunció un fondo de reconstrucción de 200 millones de dólares para hospitales y viviendas. La crisis sísmica se suma a la compleja situación política que enfrenta el gobierno, en medio de tensiones internas y externas.

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Sismos en Venezuela: ciudadanos buscan desaparecidos entre escombros

Más de 920 fallecidos y 51 mil desaparecidos tras dos sismos en Venezuela.

La devastación provocada por dos sismos consecutivos de magnitud 7.2 y 7.5 dejó al menos 920 fallecidos y más de 51.000 desaparecidos en Venezuela, según reportes oficiales del viernes. La cifra de heridos supera los 3.300, mientras 243 personas han sido rescatadas con vida.

Ciudadanos toman la búsqueda en sus manos

Habitantes de zonas como La Guaira y Catia La Mar denuncian la escasa presencia de equipos de rescate gubernamentales. Con martillos y herramientas eléctricas, vecinos intentan remover losas de concreto en edificios colapsados.

“Dios mío, ¿cómo sacar a toda la gente de ahí?”, murmuró Nazareth Jiménez, quien espera noticias de sus hermanos y sobrinos.

Omar Reyes caminaba entre los escombros donde dos de sus hijos están sepultados: “Me quedé prácticamente solo en esta vida”. Afirmó que unos 20 familiares fallecieron.

Respuesta oficial y ayuda internacional

La presidenta encargada Delcy Rodríguez aseguró que su gobierno despliega una respuesta total en estas “horas críticas para el rescate”. Anunció la militarización de La Guaira y la llegada de ayuda humanitaria. Hasta el viernes, 861 voluntarios internacionales de México, Estados Unidos, El Salvador, Suiza y Colombia trabajaban en el país. La ONU informó que 25 equipos de búsqueda y rescate con 1.000 efectivos están en camino.

Sin embargo, residentes consideran insuficiente la asistencia. En Catia La Mar, se registraron saqueos de bienes básicos y la población improvisó refugios en estacionamientos.

Historias entre los escombros

Yuleidy Cadenas, de 28 años, busca a su hijo, su madre y su hermano en una torre colapsada en La Guaira. El viernes era el cumpleaños número 12 de su hijo.

“Yo subí a los escombros y les decía que me gritaran, y no, nadie. Sólo espero que los saquen”, relató entre lágrimas.

La prensa estatal reportó momentos de esperanza: el rescate de un joven en Caracas y de una niña cubierta de polvo que emergió de un edificio de 10 pisos. “Queremos destacar la fortaleza y las ganas de vivir de esta niña”, dijo José Luis Núñez, jefe del grupo de rescate metropolitano.

Impacto en la región

La Organización Internacional para las Migraciones estima que hasta 6,76 millones de personas podrían verse afectadas, unos 2 millones solo en Caracas. Loyce Pace, de la Cruz Roja, afirmó que “la gente todavía está aterrorizada de volver a entrar a sus hogares”.

El epicentro de los sismos se ubicó cerca de Morón, en la costa caribeña, a 170 kilómetros al oeste de Caracas. La superficialidad de los movimientos amplificó la destrucción, explicó el geofísico Marcos Ferreira del Servicio Geológico de Brasil.

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