La realidad frena el sueño eléctrico
La promesa de un futuro sobre ruedas eléctricas está chocando con la realidad mexicana. Un estudio reciente de la firma EY revela que el entusiasmo por comprar estos vehículos se está enfriando, y rápido.
Los números no mienten. La intención de compra de un auto híbrido o eléctrico en los próximos dos años cayó al 23%. El año pasado era del 32%. Mientras tanto, el interés por los autos de gasolina subió del 46% al 60%.
“Hoy vemos que el precio, la disponibilidad y la percepción de confiabilidad se ponderan más que la adopción acelerada de nuevas tecnologías”, explica Carlos Zegarra, socio líder de EY Latinoamérica. “El reto para la industria no es solo tecnológico, sino de confianza y de infraestructura”.
Tres frenos principales
La investigación señala tres obstáculos gigantes:
- Infraestructura inexistente: El 34% señala la falta de carga pública y el 32% la doméstica como problema clave.
- Experiencia pésima: Quienes intentan usar cargadores públicos reportan largas esperas (43%) y equipos bloqueados o rotos.
- Geopolítica y precio: El 40% de los compradores potenciales está retrasando su decisión por tensiones internacionales que afectan producción y costos.
Pero no todo es malas noticias. El ahorro en gasolina y mantenimiento sigue siendo un motor poderoso para quienes sí se animan. Y hay un cambio interesante en las preferencias de marca.
Las marcas asiáticas (excluyendo a China) dominan con un 83% de preferencia. Las estadounidenses cayeron al 61%. Las chinas, aunque parten de una base baja, subieron al 17% gracias a precios competitivos.
Zegarra lo resume así: “El enfriamiento… no significa que va a disminuir la cantidad de vehículos eléctricos e híbridos en el país… pero ya no va a ser tan alto como se esperaba”.
La conclusión es clara: para que despegue la movilidad eléctrica aquí, primero hay que construirla desde abajo. Sin cargadores, sin confianza y sin precios accesibles, el futuro verde sigue estacionado.




