El telón se levanta sobre un misterio fronterizo
El escenario es El Paso, Texas. La trama: el cierre repentino de uno de los aeropuertos más importantes del sur de Estados Unidos. El argumento oficial estadounidense apunta a una incursión de drones vinculados a grupos criminales. Pero desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum alza la voz para pedir la obra completa, no solo un acto.
“Nosotros no tenemos, como lo dije ayer, no hubo nada desde México. Eso pueden tener toda la certeza”, afirmó Sheinbaum este jueves. Su punto es claro: las justificaciones preliminares de las autoridades norteamericanas “ni siquiera mencionan a México” en sus comunicados.
Un guión confuso y respuestas pendientes
La función comenzó en la madrugada del miércoles. La Administración Federal de Aviación (FAA) anunció el cierre del aeropuerto por 10 días, desatando el caos en vuelos hacia y desde la ciudad fronteriza con Ciudad Juárez. Ocho horas después, el telón bajó: reabrieron el espacio aéreo, diciendo que ya no existía amenaza.
Pero el libreto tiene lagunas. Mientras el secretario de Transporte estadounidense, Sean Duffy, hablaba en redes sociales de una rápida reacción ante drones de un cártel, y la fiscal general Pam Bondi aludía a aparatos siendo derribados por el ejército, desde México se envió una pregunta directa a través de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
“Cuando desde la Secretaría de Relaciones Exteriores se les preguntó directamente, todavía no tenemos una respuesta”, explicó Sheinbaum.
Mientras tanto, al otro lado del escenario, las autoridades locales de El Paso viven su propio drama. El alcalde Renard Johnson se quejó del caos y la falta de coordinación, señalando que una decisión así no ocurría desde los ataques del 11 de septiembre de 2001. Incluso el jefe de policía local reveló que la ciudad “no ha sido notificada” de ninguna incursión aérea por parte de grupos mexicanos.
Aquí está el meollo del asunto para Sheinbaum: si hay una acusación velada sobre actividad que cruza la frontera, debe haber claridad y fundamento. No basta con un comunicado que hable de ‘cárteles’ en abstracto sin mencionar al país vecino. Es una petición simple: que Estados Unidos entregue su informe oficial y complete la narrativa.
Por ahora, el acto ha terminado pero el misterio persiste. Y en este teatro de las relaciones bilaterales, un silencio oficial puede sonar más fuerte que cualquier declaración.




