Cooperación binacional contra el gusano barrenador
Los gobiernos de México y Estados Unidos pusieron en marcha el sábado en Chiapas una planta para producir moscas estériles, con el objetivo de frenar el avance del gusano barrenador. La plaga ha afectado el comercio binacional y encendido alertas en ambos países.
El complejo se activa tras detectarse el primer caso del parásito en Estados Unidos hace más de tres semanas. Hasta ahora se han confirmado 20 contagios en territorio estadounidense, lo que motivó al gobierno de Donald Trump a aprobar 83,8 millones de dólares adicionales para combatirlo.
El centro está en Metapa de Domínguez, Chiapas. Representa el esfuerzo más reciente de una colaboración que inició el año pasado. México acumula 1.907 casos activos de gusano barrenador.
La planta reemplaza a una que cerró en 2013, cuando México fue declarado libre de la plaga y se terminó un acuerdo binacional vigente desde 1972. Ahora produce moscas estériles como control biológico: interrumpe el ciclo reproductivo de la Cochliomyia hominivorax, cuyas larvas invaden tejidos de animales de sangre caliente, incluidos humanos.
Durante la reapertura, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó:
“Es la convicción de que la cooperación para el desarrollo produce resultados. Las enfermedades animales, las plagas y los retos de la seguridad alimentaria no conocen fronteras. La mejor respuesta es sumar capacidades, compartir experiencia y construir soluciones.”
También estuvieron la secretaria de Agricultura de Estados Unidos, Brooke Rollins, y el embajador Ronald Johnson, quien anunció los 83,8 millones de dólares adicionales para reproducir más moscas estériles en México y reforzar la prevención.
La inversión conjunta para reconvertir la vieja planta fue de 61 millones de dólares. Producirá semanalmente 100 millones de moscas estériles, según el Senasica. Actualmente, México se abastece desde Panamá, y en Texas se construye otra planta que comenzará a operar el próximo año.
Ganaderos consideran que la reapertura es tardía. Los primeros brotes surgieron hace casi dos años y la producción estimada podría ser insuficiente. Omar Ornelas, ganadero de Tuxtla Chico —municipio vecino—, tiene un animal infestado:
“Espero que ahora con la inauguración de la planta exista respaldo al área ganadera, porque tenemos cerrada la frontera de Estados Unidos para la exportación de ganado y nos afecta en el precio de la res.”
Para tratar a su res ha usado recetas caseras, desde productos de veterinaria hasta diésel y cal.
El impacto comercial es severo. El 9 de junio, tras contagios en Texas, México suspendió la importación de bovinos, equinos, ovinos, caprinos y otras especies desde Estados Unidos. En los últimos 18 meses, EU cerró el paso al ganado mexicano en tres ocasiones. El cierre más reciente ocurrió el 9 de julio, luego de localizar una res infectada en Ixhuatlán de Madero, Veracruz.