¿Reglas nuevas o promesas viejas?
La Profeco promete lineamientos esta semana para regular la venta de boletos de conciertos masivos. La noticia llega, cómo no, después del desastre y las quejas masivas por los shows de BTS en México. La memoria es corta, pero los escándalos son cíclicos.
Iván Escalante Ruiz, titular de la dependencia, dijo que ahora se deberá informar con al menos 24 horas de anticipación: lugar, fecha, horario, artista y un mapa del evento con las secciones y asientos disponibles. Suena bien. Suena a sentido común. La pregunta es: ¿por qué hace falta un escándalo internacional para aplicar el sentido común?
“Esta semana se van a publicar ya los lineamientos… el monto total de los precios a pagar por sección… no podrá incrementar al momento de realizar la compra”, declaró Escalante Ruiz.
Ahí está la clave. El precio final debe ser claro desde el principio. Nada de que el costo se infla mágicamente en el carrito de compra. Es lo mínimo que se le puede pedir a una transacción transparente.
El diablo está en los detalles (y en las cancelaciones)
El funcionario agregó otros puntos interesantes. En caso de cancelación, deberán informar cómo será la devolución del dinero. Y con 24 horas previas al evento, tendrán que avisar si hay cambios en lo anunciado.
También hubo una advertencia clara: prohibida la preselección de servicios complementarios. Cualquier extra, desde el seguro hasta una botella de agua digital, debe ser opcional. Nada de paquetes forzosos que inflan la cuenta final.
Son medidas lógicas. Necesarias. La duda oficiosa es si bastarán unos lineamientos en papel para domar a las plataformas de venta y a los promotores. La historia reciente sugiere que el escepticismo está más que justificado. Veremos en la práctica si estas reglas tienen dientes o son solo otro anuncio para apaciguar la indignación del momento.




