Altitud y ventaja local
El calor no será el único reto para las selecciones en el Mundial de 2026. La altitud de dos sedes mexicanas puede inclinar la balanza a favor del equipo local.
El estadio Azteca, en la Ciudad de México, se sitúa a más de 2.200 metros sobre el nivel del mar. Guadalajara, a 1.566 metros. Los equipos visitantes no acostumbrados a esas condiciones sufrirán fatiga.
“Las cosas se ven bien para México, tiene una ventaja grande que es ser anfitrión porque jugamos en el estadio Azteca con nuestra gente y en la altura”, declaró Mikel Arriola, comisionado del fútbol mexicano.
No es casualidad que las mejores actuaciones del Tri en mundiales hayan ocurrido como local. En 1986, México llegó a cuartos de final, cayendo ante Alemania Occidental en penales en Monterrey, donde la altitud no es factor.
México debutará contra Sudáfrica el 11 de junio en el Azteca —rebautizado por la FIFA como Estadio Ciudad de México—. Luego enfrentará a Corea del Sur el 18 de junio en Guadalajara y cerrará el Grupo A el 24 de junio en la capital contra Chequia.
En contraste, las sedes de Estados Unidos y Canadá tienen altitudes mínimas: Atlanta 320 metros, Toronto solo 76 metros.
Irán y el problema de las visas
Mientras tanto, la selección de Irán llegó a México el domingo pasado para entrenar antes de sus partidos en Estados Unidos. El viaje se complicó por la burocracia de visas.
El defensor Ehsan Hajsafi criticó a la FIFA porque varios miembros de la delegación aún no tenían visados estadounidenses. Entre ellos, el secretario general de la Federación Iraní, Hedayat Mombeini, y el vicepresidente Mehdi Mohammad Nabi.
Los problemas previos obligaron a Irán a cambiar su base de entrenamiento de Tucson (Arizona) a Tijuana, México, por las demoras en los trámites migratorios. La participación del equipo en el torneo se ha visto afectada por tensiones geopolíticas.




