Nacional
Adiós a la ‘Alerta Presidencial’ en los celulares
La CRT cambiará el mensaje ‘Alerta Presidencial’ en celulares. Abre consulta pública para definir nuevos textos de emergencia.

El mensaje de emergencia que ya no llevará nombre propio
La Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) está borrando una firma bastante particular de nuestras pantallas. Esa que dice “Alerta Presidencial” cuando suena esa alarma estridente en el celular. Se acabó el branding presidencial en medio del caos.
Ahora quieren que el texto sea “percibido como instrumento de protección civil”. Traducción: que no parezca spot de campaña cuando hay un huracán o sismo. Porque, seamos honestos, ¿quién piensa en votos cuando se le cae el techo?
“Resulta necesario reflejar claramente el mensaje que se difunde a la población”
La consulta está abierta hasta el 16 de febrero. Pueden participar ciudadanos, especialistas y hasta las empresas telefónicas. Diez días para decidir cómo nos van a asustar de ahora en adelante.
Tres niveles de susto
Lo curioso es el detalle jurídico que motivó el cambio. Resulta que según los lineamientos actuales, quien realmente envía las alertas es la Coordinación Nacional de Protección Civil, no la Presidencia. Alguien en la CRT leyó la letra chiquita.
Los nuevos mensajes tendrán tres categorías:
- Alerta máxima
- Alerta extrema
- Alerta grave
Cada una con su texto específico. Porque no es lo mismo un chubasco que un terremoto, aunque ambos nos mojen.
Lo irónico es que llevamos años recibiendo estas alertas con sello presidencial cuando, técnicamente, nunca debió ser así. La memoria institucional parece tener lagunas selectivas. O tal vez alguien finalmente revisó el manual.
Mientras tanto, si tienes ideas sobre cómo debería sonar la alarma del próximo desastre natural, aún estás a tiempo. Solo recuerda: sin nombres propios, por favor.
Nacional
Lomelí pide a la UNAM ser contrapeso ante la exclusión
El rector de la UNAM afirma que la universidad debe combatir la exclusión, pero los números cuentan otra historia.

El discurso de la inclusión y los números que no cuadran
Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la UNAM, salió con el guion de siempre. En el aniversario 60 del plantel 8 de la ENP, dijo que la universidad pública debe ser un “contrapeso frente a la exclusión”. Suena bien. Hasta noble.
“La UNAM tiene la responsabilidad de ser un contrapeso frente a la exclusión, ampliar el acceso a la educación… y acompañar a los jóvenes”
Ahí está el primer punto interesante. Habla de ampliar acceso cuando miles son rechazados cada año en el examen único. La cobertura en media superior supera el 80%, reconoce. Pero omite mencionar cuántos de esos jóvenes logran entrar a la máxima casa de estudios que él dirige.
Promete planes de estudio pertinentes y fortalecer competencias para la inserción laboral. Científicas, técnicas, digitales. El paquete completo. Es el mismo speech que hemos escuchado en administraciones anteriores. La pregunta es: ¿en qué se traduce?
Resalta los logros del plantel 8 como referente del sur de la CDMX. Científicos, artistas, activistas formados en seis décadas. Nadie lo duda. Pero celebrar un oasis no soluciona el desierto.
Lo más jugoso viene al final. Dice que la UNAM fue concebida para “incluir y proteger” a su comunidad, con mecanismos frente a discriminación o acoso. Aquí mi cinismo institucional se activa al máximo.
¿De verdad? Porque los mecanismos institucionales suelen moverse con la velocidad de un glaciar cuando se trata de proteger a estudiantes o trabajadores. La teoría es impecable. La práctica, históricamente, más complicada.
Lomelí concluye diciendo que los estudiantes son “la razón de ser” de la universidad. Un bonito cierre para un discurso de aniversario. Pero entre el deber ser declarado y la realidad cotidiana de miles aspirantes excluidos, hay un abismo que las palabras bonitas no salvan.
La UNAM como contrapeso suena maravilloso en un podio. Ahora falta ver si los hechos le siguen el juego al discurso.
Nacional
Viva asegura vuelos a Cuba pese a crisis de combustible
La aerolínea garantiza sus vuelos a Cuba pese a la escasez de combustible en la isla, cargando en México.

Vuela contra viento y marea
La escena está servida: Cuba anuncia problemas de combustible para aviones. El guión dictaría cancelaciones, caos en aeropuertos y pasajeros varados. Pero Viva Aerobús decidió reescribirlo.
Confirmaron que sus vuelos a La Habana seguirán operando con total normalidad. Un movimiento audaz cuando otros podrían estar revisando sus cartas de navegación.
“Nuestras aeronaves estarán recargando el combustible suficiente en México que nos permita seguir operando”,
Esa fue la línea clave en su comunicado. La jugada es clara: sortear el problema logístico en origen. Cargar los tanques al máximo antes de despegar hacia la isla.
Para los viajeros con boletos entre el 10 y 11 de febrero, el mensaje es tranquilizador: no habrá cambios. La compañía pone su operación mexicana como escudo contra la crisis energética cubana.
Pero detrás del anuncio hay algo más. Mantener ese puente aéreo no es solo un servicio; es un cable a tierra para familias divididas por el mar, para negocios, para turismo. En política, las conexiones aéreas son venas por donde corre sangre económica y social.
Viva monitorea la situación mientras reitera su compromiso con seguridad y puntualidad. El teatro de las operaciones aéreas tiene ahora un actor que decide cargar su propia gasolina antes de entrar al escenario complicado.
Mi esposa, maestra, me diría: ‘A veces lo simple funciona’. Cargar aquí para volar allá. Pero en este tablero geopolítico donde cada litro de combustible pesa más que oro, garantizar un vuelo se convierte en declaración de principios.
La función continúa. Las cortinas no se cierran. Al menos, no en esta ruta.
Nacional
Empresarios desaparecidos en SLP aparecen sin vida
Dos empresarios desaparecidos en febrero son hallados sin vida. Uno tenía intenciones políticas.

La Fiscalía anuncia el hallazgo más trágico
La Fiscalía General del Estado (FGE) de San Luis Potosí confirmó lo que muchos temían. Los empresarios Oscar Osvaldo Luna Silva y Pablo Ortega Venegas, desaparecidos desde el 7 de febrero, fueron encontrados sin vida.
Ambos eran originarios del municipio de Villa de Reyes. La dependencia gubernamental, que había emitido las fichas de búsqueda, informó que los localizaron en Pinos, Zacatecas.
“A partir de las denuncias de desaparición, comenzó los protocolos de búsqueda”, señaló la Fiscalía. Agregó que “lleva a cabo las indagatorias con el fin de esclarecer este hecho”.
Un detalle que no es casualidad
Aquí hay un dato que la versión oficial suelta casi como al descuido. Pablo Ortega se habría sumado a Movimiento Ciudadano (MC). Y habría dado a conocer su intención de contender por la alcaldía de Villa de Reyes.
Un empresario con aspiraciones políticas desaparece y aparece muerto. ¿Suena familiar? A mí también. Los protocolos se activan cuando ya es demasiado tarde. Las indagatorias comienzan cuando las pruebas se enfrían.
La memoria es corta, pero los patrones son tercos. Mientras la FGE ‘esclarece’, las familias entierran a los suyos. Y la maquinaria política sigue girando, indiferente al costo humano.

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