El crudo sube, pero la gente sigue en crisis
La producción venezolana de crudo acumula un crecimiento del 22,9% desde la caída de Nicolás Maduro el 3 de enero. Los datos de la OPEP, divulgados este miércoles, confirman que en abril se extrajeron 1.136.000 barriles por día (bpd), un 3,7% más que en marzo.
El repunte empezó justo después de la captura de Maduro en Caracas. La reforma de la Ley de Hidrocarburos abrió la puerta a inversión extranjera, y el gobierno interino de Delcy Rodríguez selló un acercamiento con Estados Unidos. Donald Trump ya dejó claro que empresas estadounidenses quieren entrarle al sector.
“Desde los 924.000 bpd de enero, la producción ha crecido de forma sostenida y ya supera el promedio anual de 2025 (1.081.000 bpd)”
La ONU proyecta ingresos por exportaciones de crudo por encima de 22.000 millones de dólares en 2026, un 50% más que en 2025. Suena bien, pero no todo es color de rosa.
El drama sigue en las calles
A pesar del boom petrolero, los trabajadores del sector siguen protestando por la crisis salarial. El Ejecutivo subió las bonificaciones a 240 dólares mensuales, pero el salario mínimo formal sigue por debajo de un dólar al mes. Eso pega duro en vacaciones y prestaciones sociales.
La historia me recuerda a ciclos anteriores: promesas de bonanza que nunca llegan al bolsillo de la gente. Por ahora, el crudo fluye, pero la desigualdad no se detiene.




