La comunidad indígena ashaninka, que recuperó su territorio en la frontera brasileña con Perú hace tres décadas, enfrenta ahora una amenaza creciente. Pandillas y grupos de narcotráfico invaden sus tierras, usando los ríos amazónicos para mover drogas. Los líderes han denunciado episodios violentos, incluso este mes, y exigen protección del gobierno brasileño.
La invasión forma parte de la expansión de rutas criminales en la Amazonía, conocida como la ruta del río Solimões. Expertos señalan que los territorios indígenas son clave para frenar la deforestación, pero también ofrecen escondites atractivos para los traficantes.
Punto ciego en la seguridad
Jonatas Soares, alcalde de Tabatinga y agente de policía, afirmó:
“Hay un punto ciego institucional e intercultural en los servicios de seguridad pública que se brindan a los pueblos indígenas. El Estado reconoce formalmente sus territorios, pero no logra traducir esa presencia en una protección continua adaptada a sus necesidades específicas.”
La ruta del Solimões —desde la frontera con Perú hasta Manaos— es controlada en gran parte por el Comando Vermelho, según el coronel retirado César Mello, experto en seguridad amazónica. Mello advierte que las comunidades indígenas son vulnerables por su ubicación remota, falta de supervisión y diferencias culturales.
Resistencia y reclamos
Los ashaninka se han negado a colaborar con los traficantes. En el pasado, rechazaron la construcción de una pista de aterrizaje clandestina. Francisco Piyãko, coordinador de la Organización de los Pueblos Indígenas del Río Juruá, relató:
“Tenemos una larga historia de oponernos a cualquier tipo de actividad ilegal.”
El 6 de julio, un grupo de cinco hombres armados —hispanohablantes con ametralladoras— invadió el territorio kampa, amenazando a familias y buscando a líderes. Piyãko presentó una denuncia formal y se desplegaron fuerzas de seguridad. “Entraron buscando a nuestros líderes, con la intención de matarlos”, dijo.
Los ministerios de Pueblos Indígenas y de Justicia de Brasil no respondieron a solicitudes de comentarios. La cancillería informó que recibirán a los líderes ashaninka en Brasilia para evaluar acciones conjuntas con Perú.
En meses anteriores, el juez Flávio Dino ordenó al gobierno federal intensificar labores contra el crimen organizado en la Amazonía. Piyãko subrayó que enfrentar a estos grupos no es responsabilidad indígena, sino del Estado: “Permitieron que esto ocurriera por su ausencia, así que cargan con esa responsabilidad”.




