Un paso histórico en el final de la vida
La Asamblea Nacional de Francia dio luz verde definitiva a un proyecto de ley que permite a adultos con enfermedades incurables recibir medicación para finalizar su vida. La votación fue de 291 a favor y 241 en contra, tras un largo proceso parlamentario iniciado hace más de tres años por el presidente Emmanuel Macron.
“Me comprometí con el pueblo francés a abrir este camino. Con seriedad, humildad y respeto a nuestra democracia, ese compromiso se ha cumplido”, escribió Macron en X.
Condiciones rigurosas
La ley se centra en la autoadministración de medicación letal. Solo pacientes mayores de 18 años, ciudadanos o residentes legales, con una enfermedad grave, incurable y en fase avanzada o terminal pueden solicitarla. El dolor debe ser insoportable e incontrolable, y la petición, voluntaria.
El sufrimiento psicológico por sí solo no califica. Tampoco son elegibles personas con trastornos psiquiátricos graves o enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer. El proceso incluye una solicitud revisada en 15 días y un período de reflexión de al menos dos días.
El paciente podrá elegir el momento y lugar, incluso en su hogar, acompañado de seres queridos. Un médico o enfermero verificará su deseo momentos antes y permanecerá cerca por si surgen complicaciones. El seguro de salud cubrirá todos los costos.
Reacciones divididas
La Asociación por el Derecho a Morir con Dignidad celebró la ley: permite “elegir poner fin a un sufrimiento insoportable, de manera libre y con plena conciencia”. Su presidente, Jonathan Denis, destacó que “una ley que crea un nuevo derecho nunca obliga a nadie a ejercerlo”.
En contraste, el grupo antieutanasia Alliance Vita advirtió que “presentar la muerte como una solución deseable nunca puede ser una respuesta aceptable al sufrimiento” y pidió reforzar los cuidados paliativos. Temen presión sobre personas mayores o con discapacidad.
Revisión constitucional pendiente
El Senado, de mayoría conservadora, rechazó el proyecto. Sin embargo, la Asamblea Nacional tiene la última palabra. El primer ministro Sébastien Lecornu y el presidente del Senado remitirán la ley al Consejo Constitucional, que deberá pronunciarse en un mes. Solo tras ese visto bueno entrará en vigor.
Francia se suma así a los países que regulan la asistencia médica para morir. En Reino Unido, un proyecto similar avanza con nuevas enmiendas, mientras que en Alemania el Bundestag rechazó dos propuestas en 2023.