El presidente boliviano Rodrigo Paz decidió prorrogar por seis meses el congelamiento del precio de los combustibles. La medida responde a las prolongadas protestas y bloqueos de mayo y junio que exigían su renuncia.
Medida oficial
El decreto fue emitido tras una revisión del esquema de subvenciones. En diciembre pasado, el mandatario retiró casi en su totalidad el apoyo estatal a los carburantes, como parte de su plan anticrisis, y estableció un mecanismo de ajustes semestrales.
“Ya teníamos un decreto anterior que había congelado los precios, lo que se ha hecho es modificarlo para que se amplíe por otros seis meses más”, explicó el vocero presidencial, José Luis Gálvez.
El litro de gasolina se mantiene en 6,96 bolivianos (0,71 dólares) y el de diésel en 9,80 bolivianos (más de un dólar). También se mantiene congelado el precio del gas.
Contexto económico
El gobierno busca normalizar el abastecimiento tras los bloqueos. Las movilizaciones agravaron la situación económica, con reservas internacionales mermadas. Bolivia depende de la importación de combustibles, según expertos.
El país mantuvo una subvención por unos 20 años, lo que generó una fuerte salida de divisas en un contexto de iliquidez de dólares, según el gobierno.
El exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos criticó la decisión por considerarla política: con ella, el Estado pagaría un precio mayor al que vende al consumidor final.




