El plan de Inglaterra para los cuartos de final del Mundial es claro: detener a Erling Haaland. El delantero noruego suma siete goles en el torneo, solo superado por Mbappé y Messi. El sábado, en el Hard Rock Stadium de Miami, se enfrenta a una selección inglesa que sabe que la tarea es titánica.
“¿Alguien ha detenido alguna vez a Erling Haaland?”, preguntó el volante Morgan Rogers. “No estoy seguro, pero vamos a intentarlo”.
Ni siquiera su compañero en el Manchester City, Nico O’Reilly, tiene una fórmula mágica. Su propuesta es simple: evitar que reciba el balón en zonas de peligro. “Es peligroso en el área, una amenaza real. Primero tienen que darle el balón ahí”, explicó.
Dos delanteros de élite
La conversación no puede ignorar a Harry Kane. El inglés lleva seis goles en el torneo. Su técnico, Thomas Tuchel, lo calificó como “en la mejor forma de su vida”. El duelo Haaland-Kane será un capítulo aparte: ambos son las principales armas ofensivas de sus selecciones.
El seleccionador noruego, Ståle Solbakken, reconoció la magnitud del partido: “Kane es la baza de Inglaterra; Haaland es la nuestra”. El encuentro define un boleto a semifinales contra Argentina o Suiza.
Haaland, nacido en Inglaterra cuando su padre jugaba en el Leeds, siente la carga emocional. “Es súper especial porque juego en Inglaterra, nací allí y me enfrentaré a compañeros del City”, dijo. Nueve noruegos juegan en clubes ingleses, por lo que la familiaridad será alta.
Los goles de Haaland en el torneo han llegado por rachas: dos en 14 minutos contra Irak, dos en 10 contra Senegal, dos en 11 ante Brasil. Su capacidad de definir en momentos clave es lo que más preocupa a Inglaterra.
“Todo está en juego”, resumió O’Reilly. El sábado se sabrá si el plan inglés funciona.




