El tambor de Haaland y la fiebre vikinga
Erling Haaland golpeó el tambor para liderar a los aficionados noruegos en la “Remada Vikinga”, gesto que se ha vuelto un sello distintivo del Mundial de Estados Unidos.
Después de marcar ambos goles en la victoria 2-1 sobre Brasil el domingo, el delantero del Manchester City llevó a su país a los cuartos de final por primera vez. Su mirada se volvió hacia Oslo, donde decenas de miles celebraron hasta la madrugada.
“Miren las calles en Noruega. Nunca había vivido algo así. En cierto modo desearía estar ahora en Oslo celebrando con toda la gente”, afirmó Haaland.
Hasta 50.000 personas vieron el partido en la plaza Rådhusplassen, según el concejo municipal. El príncipe heredero Haakon, con una bufanda de la selección, se unió a la multitud e hizo la remada tras el encuentro. Se lanzaron fuegos artificiales en el estadio Ullevaal.
El seleccionador Ståle Solbakken resumió el ambiente:
“Toda la nación está remando junta. Estamos teniendo una gran fiesta aquí y en Oslo… y el remar es, de algún modo, un símbolo de eso”.
La celebración se volvió viral: aficionados con los colores rojo, blanco y azul hicieron la remada en Times Square y durante un partido de béisbol de los Mets de Nueva York. Noruega enfrentará a Inglaterra el sábado en Miami, con la posibilidad de alcanzar las semifinales.
El capitán Martin Ødegaard pidió calma:
“Tenemos que mantener los pies en la tierra. Hemos demostrado que podemos ganarle a cualquiera… nos estamos divirtiendo, y en el fútbol todo es posible”.
Noruega está en el Mundial por cuarta vez, la primera desde 1998. Haaland, que cumple 26 años el 21 de julio, bromeó que antes de él nadie podía culparlo por las derrotas pasadas. Con siete goles en su primer Mundial, está empatado con Lionel Messi y Kylian Mbappé.
Un cuento de hadas para el fútbol noruego
Esta racha se suma a la historia del Bodø/Glimt, equipo pequeño que clasificó a la Champions League y venció a varios clubes grandes, incluido el Manchester City. La selección masculina busca emular a la femenina, que ganó el Mundial en 1995.
Haaland espera que el éxito inspire a los niños:
“Quiero cultivar una cultura en la que estemos orgullosos de jugar por la selección… a todos los niños que nos ven, quiero que jueguen con orgullo cuando crezcan”.




