La posición de México en el tablero peruano
Claudia Sheinbaum no se mordió la lengua. En plena conferencia desde Irapuato, la presidenta lanzó una declaración que resonará en Lima: “ojalá Pedro Castillo pueda salir de su detención”. No fue un comentario al pasar. Fue el centro de su mensaje sobre Perú.
Para Sheinbaum, el caso del expresidente destituido es claro: motivos políticos. Lo dijo sin tapujos. “Es un presidente indígena y siempre hubo mucha discriminación”, afirmó, defendiendo que su detención “no tiene razón de ser”.
Pero esto no es solo discurso. Hay acciones concretas en juego. En la embajada mexicana en Lima sigue asilada Betssy Chávez, ex primera ministra de Castillo. Y con la llegada de José María Balcázar como presidente interino, México mueve ficha.
“Con el nuevo presidente vamos a retomar si se puede dar este salvoconducto”
Traducción: la diplomacia mexicana reactiva gestiones que estaban congeladas. Sheinbaum anunció que darán seguimiento al caso mientras evalúan el terreno con Balcázar.
El mensaje entre líneas es potente. México mantiene su postura crítica hacia lo que considera una persecución política en Perú, pero busca canales con el nuevo gobierno temporal. Un equilibrio delicado donde cada palabra pesa como plomo.
Mientras Castillo sigue entre rejas y Chávez en la embajada, Sheinbaum coloca a México como actor incómodo pero necesario en esta crisis. El teatro político peruano tiene ahora un espectador muy vocal desde Palacio Nacional.




