México se sube al tren (de alta velocidad) de la supercomputación
Parece que a México se le acabó el modo avión. En un movimiento que nos hizo parar el scroll infinito, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo anunció que el país va a construir la supercomputadora más grande de toda América Latina. Sí, leíste bien. Mientras nosotros nos peleamos con la señal del WiFi, el gobierno está por instalar un monstruo tecnológico como parte de su Plan México. La noticia se soltó en la ya tradicional conferencia mañanera, porque qué mejor momento para hablar de poder de procesamiento que con un café en la mano.
El convenio de colaboración se firmará con el prestigioso Centro de Supercómputo de Barcelona. Básicamente, es como cuando te juntas con el estudiante más aplicado del salón para el trabajo en equipo, pero a escala geopolítica y tecnológica. Jorge Luis Pérez Hernández, el coordinador nacional de Infraestructura Digital</strong, se puso técnico y explicó que este Centro Mexicano de Supercómputo no será solo un adorno brillante. Servirá para cosas que suenan a película de ciencia ficción: crear modelos meteorológicos más certeros (adiós, sorpresas con la lluvia), procesar imágenes para optimizar la agricultura, analizar big data aduanero y hasta desarrollar modelos de lenguaje con inteligencia artificial. O sea, del campo al chatbot en un solo sistema.
Por qué tu laptop no da para más (y esta supercomputadora sí)
Pérez Hernández nos puso los pies en la tierra con una analogía que todos entendemos: “Con una computadora normal” –esa que usas para trabajar, ver Netflix y procrastinar– “estaríamos hasta el 2028 resolviendo problemas que ya tenemos el día de hoy”. Traducción: la cantidad de datos que generamos es tan bestia que necesitamos una herramienta a la altura. Para mitigar este burnout tecnológico nacional, la alianza con Barcelona permitirá empezar a resolver estos desafíos de manera casi inmediata.
Lo más interesante, y que suena a un guiño de soberanía tecnológica, es que los datos estarán bajo el resguardo del gobierno mexicano y de los investigadores locales. “Los datos no estarían en control de nadie más”, aclaró. En este proyecto de cómputo de alto rendimiento participarán cerebros del CECIHTI del Instituto Politécnico Nacional y de la Agencia de Transformación Digital. Básicamente, los mejores nerds de la casa.
Un centro público para problemas (y soluciones) de todos
Sheinbaum recalcó que este es un centro público, un detalle no menor en una era donde lo privado suele llevar la delantera. “La supercomputadora es muy importante que sea pública”, sentenció. Mientras construyen el Centro de Supercómputo Mexicano aquí, investigadores nacionales tendrán un all-access pass a las instalaciones de Barcelona para capacitarse. Uno de los focos principales será el clima y la meteorología, porque con el cambio climático, mejor estar preparados.
José Antonio Peña Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, confirmó que el centro iniciará operaciones en enero del próximo año. La próxima semana se darán todos los detalles de la creación de esta bestia tecnológica. Dijo que el programa de supercómputo mexicano permitirá resolver problemas públicos y privados que requieren una capacidad de cálculo “pues muy, muy elevada”.
Mateo Valero Cortés, director del Barcelona Supercomputing Centre (BSC), soltó la frase del día: “Hace unos años se decía que el país que no computa no compite… Ahora hay una cosa mucho más fuerte: el país que tenga el cálculo, computadores y datos propios, podrá hacer cosas que de otra manera, se las harán y no será soberano”. Vaya, que si no tienes tu propio hardware y software, te conviertes en un simple usuario en tu propia tierra. El objetivo final, según él, es usar toda esta potencia para “hacer un mundo mejor”. Algo que, en medio del caos de nuestras timelines, se agradece.
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