El gran acto: Sheinbaum sube al escenario con su reforma electoral
La presidenta Claudia Sheinbaum cumplió el guión. Este lunes 2 de marzo, su iniciativa de reforma constitucional en materia electoral llegará al Congreso. No es cualquier texto. Son diez puntos que, según ella, responden directamente a lo que “la gente” pide.
Y lo dijo con esa convicción dramática que la caracteriza: “Yo estoy obligada a enviarlo”.
Un decálogo que busca cambiar las reglas del juego
La lista es contundente. Encabeza la eliminación de las famosas (y criticadas) listas de plurinominales para el Congreso. Le sigue una reducción del 25% en el costo de las elecciones. Ahí no para.
“Es algo muy racional: quien quiera ser diputado, se vaya a buscar su voto; que quien quiera ser senador, se vaya a buscar su voto”, explicó Sheinbaum en ‘La Mañanera’.
El paquete incluye mayor fiscalización, voto en el extranjero y hasta la regulación de la inteligencia artificial y la prohibición de bots en campañas. Suena a un cambio de época.
Pero el detalle es donde vive el diablo. Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación, desglosó los números. La Cámara de Diputados mantendría 500 integrantes, pero todos por votación directa bajo fórmulas específicas. El Senado quedaría en 96 senadurías.
La gran apuesta: democracia participativa y voto electrónico
Quizás el punto más revolucionario está al final. Se fortalecen mecanismos como referéndums, plebiscitos y consultas populares. Y aquí viene lo jugoso: se permitirá el uso de tecnologías, como el voto electrónico, en estos instrumentos.
Sheinbaum lo pintó como una batalla contra los privilegios. “Quien quiera mantener el privilegio de las listas pues también la gente los va a señalar”, advirtió. Para ella, esto no es acabar con la democracia, sino todo lo contrario.
“Son reformas sencillas, muy racionales pero que responden a la demanda de la gente”, agregó.
Pablo Gómez, al frente de la Comisión Presidencial para la Reforma, dio números para respaldar el proceso: 63 audiencias públicas, más de 1,350 propuestas recibidas y 181 expertos consultados. Una puesta en escena impecable.
Ahora, el drama se traslada al Congreso. La iniciativa llega con el peso de una promesa presidencial y un discurso populista potente. La oposición ya calienta motores. El telón se abre para el siguiente acto: la negociación legislativa. Y ahí veremos si este guión pasa del papel a la realidad.




