El guion de la reforma electoral se escribe bajo presión
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo finalmente desveló las cartas. Tras un retraso de un día que alimentó toda clase de especulaciones en los pasillos políticos, presentó los lineamientos de su reforma electoral en la mañanera de este martes.
El mensaje fue claro y contundente: hay un compromiso que cumplir.
“Nosotros queremos una propuesta que tiene que ver con principios que siempre hemos defendido”, declaró Sheinbaum desde Palacio Nacional.
Pero aquí está el primer acto de tensión en esta obra. La mandataria reconoció que aún no hay consenso total con sus aliados de coalición, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde. A ellos les envió un mensaje directo.
“Lo que les planteé a los partidos que me llevaron al gobierno… pues es: ‘esta es la propuesta, considérenla'”, explicó.
Sin embargo, dejó en claro que el reloj sigue corriendo. La propuesta se presentará al Congreso independientemente de lo que decidan sus socios. El siguiente acto corresponde a los legisladores.
¿Y qué plantea exactamente este nuevo libreto?
Sheinbaum fue enfática en desmentir uno de los principales señalamientos de la oposición: que se busca crear un partido hegemónico.
“Una propuesta que reconoce la diversidad política de México no busca el partido de Estado como andan queriendo decir”, afirmó con vehemencia.
Entre los cambios centrales está una modificación profunda a la representación proporcional. La idea es que los cargos de elección popular se obtengan yendo al territorio a buscar el voto ciudadano, no mediante listas partidistas cerradas.
Pero hay más. La presidenta puso sobre la mesa un tema sensible: el dinero.
Habla de reducir los costos excesivos de las elecciones, del financiamiento a los institutos políticos e incluso de los congresos. Lanzó una bomba para ejemplificarlo:
“Hay algunos legisladores locales que ganan más que la Presidenta”.
También apuntó hacia los municipios, señalando casos con 35 regidores repartiéndose recursos públicos. La promesa es una democracia más participativa y una fiscalización más estricta.
El telón aún no cae. Sheinbaum esperará un día más la respuesta formal del PT y el Verde, pero su decisión parece tomada. El texto viajará al Congreso, donde comenzará el verdadero debate público.
Mientras tanto, la escena política nacional se prepara para lo que podría ser una de las batallas legislativas más definitorias del sexenio.




