El exgobernador y la alerta internacional
El escenario político se tiñe de un drama judicial. Tras revelarse que el exgobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, habría recibido ayuda del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) para salir del país, la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó un dato crucial.
En su conferencia de este viernes, desde Palacio Nacional, dejó claro que las autoridades ya activaron todos los mecanismos.
“Como ustedes saben, tiene una orden de aprehensión por parte de la Fiscalía General de la República y sigue abierta esta orden de aprehensión para su detención”, declaró Sheinbaum.
Pero no se quedó ahí. Cuando los periodistas preguntaron por una posible alerta migratoria, la mandataria fue contundente. Confirmó que existe una ficha roja de Interpol en su contra.
“Ficha roja quiere decir que participa Migración, participa Interpol, para que en cualquier lugar del mundo donde esté, en donde haya colaboración, pueda ser detenido”, explicó.
Esta herramienta es el equivalente a un botón de pánico global. Activa la colaboración entre policías de casi todos los países para localizar y capturar a una persona buscada.
Una trama con muchos actores
Sheinbaum delegó los detalles operativos al gabinete de Seguridad. Sin embargo, su confirmación oficial pone sobre la mesa la gravedad del caso. No es solo una orden local; es una búsqueda internacional.
La supuesta conexión con el grupo criminal añade capas de complejidad a esta obra. Cada revelación parece un nuevo acto en una función donde las fronteras entre la política y el crimen organizado se desdibujan.
La ficha roja significa que, teóricamente, Aureoles no tiene dónde esconderse. Es el guion que cualquier fiscal escribiría para un fugitivo de alto perfil. Ahora, el mundo entero está observando si el final será su captura.




