La justicia llega… otra vez (con sello incluido)
¡Sorpresa! Un mes después de que la Plaza Izazaga 89 reabriera sus puertas (como si nada hubiera pasado), la Profeco decidió jugar al “policía bueno” y selló un local por vender productos asiáticos más misteriosos que el final de *Lost*. ¿La razón? No cumplían con la normatividad, claro, porque ¿para qué seguir reglas cuando puedes importar cosas ilegalmente y esperar que nadie se dé cuenta?
El botín: 2,720 productos “made in ¿quién sabe dónde?”
En un operativo digno de película de espías (pero con menos acción y más papeleo), se incautaron mil 404 productos que violaban la ley y mil 316 que ignoraban la NOM-024-2013. ¿Detalles? Cero información en español, instructivos escritos en jeroglíficos, precios invisibles y garantías tan ficticias como el currículum de un político. Vamos, lo básico para una compra “segura”.
El titular de la Profeco, Iván Escalante Ruiz, soltó su frase favorita: “proteger los derechos de las personas consumidoras”. ¡Qué novedad! Aunque, entre nosotros, ¿no sería más fácil evitar que estos locales abran cada dos meses como si fueran *pop-up stores* de la ilegalidad?
Y como todo héroe necesita un *sidekick*, la Profeco pidió a los ciudadanos denunciar irregularidades (vía teléfono o redes sociales). Porque, al parecer, ellos solos no pueden con tanto producto pirata. ¿Alguien tiene el número de Batman?
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