Un año de cifras que duelen (y no, no es el precio del aguacate)
Si pensabas que 2024 sería el año en que México dejaría de parecer un episodio distópico de “Black Mirror”, el Inegi acaba de darnos una reality check con cifras que duelen más que un mensaje de “visto” de tu crush. Según el instituto, el país registró 33,421 homicidios, lo que se traduce en un promedio de 92 al día. Sí, leíste bien: cada hora, casi cuatro personas perdieron la vida de forma violenta. ¿El culpable favorito? Las armas de fuego, protagonistas del 71.8% de los casos, porque claro, ¿para qué usar palabras cuando puedes usar balas?
Guanajuato y Edomex: los “ganadores” del macabro ranking
En este concurso que nadie quiso ganar, Guanajuato se llevó el oro con 4,015 homicidios, seguido de cerca por el Estado de México (3,277). Ambos estados incluso superaron sus récords del año anterior, como si se tratara de una competencia por ver quién tiene la peor trama de narcoserie. Pero el verdadero plot twist lo dio Colima, con una tasa de 123 homicidios por cada 100,000 habitantes. Para ponerlo en perspectiva: es más probable que te encuentres con un crimen violento en Colima que con un influencer que no use filtros.
Y mientras algunos estados parecen vivir en modo “The Purge”, otros como Baja California Sur (85 homicidios) y Yucatán (65) demuestran que, al menos en sus calles, la vida sigue siendo más tranquila que un domingo de Netflix. Aunque, claro, esto no quita el hecho de que los hombres siguen siendo las principales víctimas, con una tasa de 46 por cada 100,000, frente a 5.6 en mujeres. ¿Conclusión? Ser hombre en México es un deporte extremo, y nadie nos avisó.
¿De dónde salen estos números? Spoiler: no es un capítulo de CSI
El Inegi no se inventa estas cifras mientras toma su café (aunque a veces uno lo duda). Las Estadísticas de Defunciones Registradas se nutren de datos del Registro Civil, Ministerio Público y Servicios Médicos Forenses. Básicamente, es como armar un rompecabezas, pero en lugar de paisajes bonitos, el resultado es un mapa del horror. Eso sí, al menos desde 2015 incluyen homicidios no registrados inicialmente, porque en este país hasta la burocracia es violenta.
¿Qué sigue? Pues mientras las autoridades siguen empeñadas en discursos vacíos y promesas incumplidas, los ciudadanos nos quedamos con dos opciones: reír para no llorar o mudarnos a Yucatán (que, por cierto, ya está lleno).
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