Un ensayo con olor a gas (y a espectáculo global)
La Secretaría de Marina (Semar) ya está calentando motores para el Mundial 2026. Su último entrenamiento no fue en la cancha, sino en los muelles de Veracruz. El escenario: un simulacro de incidente químico, biológico, radiológico y nuclear (QBRN).
El guión sonaba a película de suspenso. Se descubrió un contenedor declarado como vacío que, sorpresa, no lo estaba. Al abrirlo, liberó una nube de humo tóxico que ‘afectó’ a personal cercano. El gas simulado era amoniaco de alta concentración.
“…se generó una nube de humo que afectó a personal cercano, activándose los protocolos de emergencia”, explicó la dependencia.
La alarma saltó al Nivel III, el de ‘amenaza inminente’. Entró en acción todo el aparato: el Centro Unificado para la Protección Marítima (CUMAR), la capitanía del puerto, Aduana y las empresas portuarias. Un despliegue coordinado para una crisis ficticia.
Personal especializado del Curso QBRN se puso los trajes. Su misión: extraer ‘víctimas’ del área contaminada, descontaminarlas y llevarlas a valoración médica. Luego, aislaron la ‘zona caliente’, neutralizaron la amenaza imaginaria y bajaron la alerta al Nivel I. Puerto seguro otra vez.
El mensaje entre líneas es claro. Esto va más allá de un simple ejercicio rutinario. Es un ensayo general para cuando el mundo ponga sus ojos en México durante el megaevento futbolístico.
“…como parte de los preparativos para el Mundial 2026, se fortalece la coordinación interinstitucional…”, señaló la Semar.
Refuerzan la narrativa de un país preparado para cualquier eventualidad, por improbable que sea. Un show de fuerza logística y protocolos pulidos frente a posibles fantasmas químicos. La seguridad como otro estadio que hay que tener listo a tiempo.




