El PRI desconfía: “Plan B” electoral huele a intervención
Rubén Moreira, coordinador del PRI en Diputados, no disimula su preocupación. La segunda propuesta de reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum—esa que llaman “Plan B”—le parece un riesgo claro para la democracia. Según él, busca regular el gasto de estados y municipios e influir en otros poderes.
¿Y qué propone exactamente este plan?
En el “Parlamento Juvenil por México”, Moreira soltó la primera advertencia. Dijo que la consulta pública que plantea el Ejecutivo para decidir el funcionamiento de otros poderes carece de análisis profundo. “Nos preocupa la construcción de narrativas populares que se hacen sin reflexión”, declaró, con ese tono de quien ha visto este guion antes.
Pero ahí no para la cosa. El priista también cuestionó los recortes presupuestales del Plan B: unos 4 mil millones de pesos a congresos locales y municipios. Para él, esa cifra es una minucia comparada con lo gastado en proyectos federales como el Tren Maya. Su crítica es directa: esto huele a intervención del centro en decisiones que deberían ser estatales.
La respuesta del PRI: memoria histórica activada
Moreira fue claro sobre lo que viene. Su bancada revisará la iniciativa con lupa jurídica—que para eso estudiaron derecho algunos—y si la consideran perjudicial, votarán en contra. Como ya hicieron con la reforma electoral anterior.
“Primero la revisaremos, y que sepa la gente que todo aquello que perjudique al futuro de México, lo vamos a votar en contra”, subrayó.
Su conclusión es un principio básico que cualquier abogado reconocería: los excesos se corrigen por vías institucionales, no mediante consultas populares que pongan en riesgo la autonomía de los estados. Un recordatorio oportuno en tiempos donde lo rápido a veces se confunde con lo democrático.




