El gobierno dice que el T-MEC nos protege… por ahora
Marcelo Ebrard salió a calmar aguas. La nueva movida de Donald Trump para reinstaurar aranceles proteccionistas, según el secretario de Economía, no nos va a doler tanto. Washington ya nos había avisado sobre estas investigaciones comerciales que podrían terminar en nuevos gravámenes.
“La mayoría del comercio entre México y Estados Unidos no se vería afectado debido a las disposiciones del T-MEC”, aseguró Ebrard.
Su argumento es numérico y frío: cerca del 85% de lo que exportamos entra sin aranceles gracias al tratado. La tasa efectiva que pagamos ronda el 4.4%, una bicoca comparado con el 30% que soporta China. La jugada de Trump, insiste Ebrard, apunta más a Beijing y Bruselas que a nosotros.
El truco legal detrás de la nueva amenaza
Esto viene porque la Corte Suprema gringa le tumbó a Trump usar una ley de emergencia para imponer aranceles a diestra y siniestra. Ahora la Casa Blanca busca otro resquicio: la Sección 301 de su Ley de Comercio. Básicamente, una herramienta para castigar lo que ellos decidan que son ‘prácticas desleales’. Suena familiar, ¿no?
Mientras tanto, acá la estrategia es doble: aferrarse al T-MEC (cuya revisión empieza en Washington el 16 de marzo) y buscar más aliados en la región. Para mayo hay una misión empresarial a Canadá para impulsar inversiones en autopartes, minerales críticos y energía.
La postura oficial es de tranquilidad calculada. Pero en el fondo, todos sabemos cómo funciona esto: cuando un elefante se mueve, aunque diga que no es hacia ti, conviene no estar debajo.




