El cuento de hadas de los semiconductores (con burocracia incluida)
La OCDE presentó su receta para que México entre en el jugoso negocio global de los semiconductores. El diagnóstico es claro: hay potencial por la cercanía con EE.UU. y la demanda creciente, pero el camino está lleno de formularios.
“Reducir la tramitología y simplificar los procesos administrativos”, recomendó sin rodeos Mathias Cormann, secretario general del organismo.
Traducción: la burocracia mexicana ahuyenta inversiones y encarece todo. Su propuesta es crear una ventanilla única y mecanismos ágiles. Algo que, en teoría, debería ser lo básico.
El talento existe, pero no donde se necesita
Aquí viene el dato curioso. México gradúa más ingenieros (17%) que el promedio de la OCDE (14%). Suena bien, ¿no? Pero Cormann lanzó la dosis de realidad: solo el 16% de los jóvenes entre 15 y 19 años estudia algo relacionado con el sector.
Es decir, tenemos base, pero no estamos formando a la siguiente generación para este juego específico. La desconexión entre academia e industria salta a la vista.
El informe es contundente: México debe dejar de ser solo el “ensamblador” y pasar al diseño y desarrollo de chips. Entre 2001 y 2023, el país registró 29 patentes de alto potencial. Una cifra que representa el 18% del total latinoamericano… pero apenas un risible 0.01% del total de la OCDE.
Para remontar, sugieren incentivos fiscales y un marco que fomente la investigación. Lo de siempre, pero aplicado a una industria donde un retraso de meses te saca del mapa.
“El estudio traza una ruta clara”, afirmó Vidal Llerenas, subsecretario de Industria.
El funcionario habló de resiliencia comercial y confió en un posicionamiento relevante “en los próximos años”. Suena a discurso de inauguración. La OCDE, en cambio, entregó una lista de tareas pendientes bastante concreta.
El potencial está ahí. La geografía ayuda. Hasta los números iniciales dan esperanza. Pero entre el dicho y el hecho… hay un océano de trámites por cruzar. Ya veremos si esta vez es diferente.




