La presión se relaja, pero las demandas siguen en pie
Los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) recogieron sus lonas y se fueron del corazón político del país. Tras 72 horas de paro en 22 estados y un plantón frente a Palacio Nacional, dieron por terminada esta fase de movilización.
Pero que nadie se confunda. Esto no es una rendición. Es un repliegue táctico.
El objetivo central era claro: protestar contra la reforma a la Ley del ISSSTE y el sistema de pensiones. Esa batalla, según ellos, sigue viva. Solo cambiaron el campo de juego del asfalto caliente a las mesas de diálogo que prometen con las autoridades.
Los maestros exigen la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007 y la recuperación del sistema solidario de pensiones, señalando que el pago en UMAS perjudica a los trabajadores.
Durante la semana, su estrategia fue llevar el conflicto a donde más duele: la imagen. Amenazaron con afectar la inauguración del Mundial de Futbol en la CDMX y bloquearon accesos a la nueva embajada de Estados Unidos y a Paseo de la Reforma.
Fue una jugada para presionar directamente a la administración de Claudia Sheinbaum. Un recordatorio incómodo de que los pendientes sociales no desaparecen con los discursos inaugurales.
Ahora, mientras desmontaban las casas de campaña en el Zócalo este viernes, también se retiraban de las protestas frente a gigantes financieros como MetLife, Banorte y Banamex. En esos muros quedaron pintadas sus consignas contra las Afores.
La CNTE anunció que mantendrá un seguimiento “vigilante”. Traducción: no bajaremos la guardia. El mensaje final es que el diálogo tiene una fecha límite implícita. Si no hay avances concretos, ya sabemos cómo responde este sindicato.
La plaza está vacía otra vez. Pero el malestar por las pensiones y la reforma al ISSSTE sigue ahí, latente, esperando su próxima oportunidad para volver a gritar.




