La versión oficial frente a la realidad en las carreteras
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, salió al quite. Aseguró que el gobierno ha atendido la mayoría de las demandas de productores y transportistas, esos mismos que hoy paralizan caminos. Su mensaje fue claro: no hay razón para protestar cuando hay “total disposición” para escuchar.
“Hay total disposición de las autoridades para escuchar y resolver sus peticiones”, declaró Rodríguez.
Un clásico. La funcionaria hizo un llamado a privilegiar el diálogo y “no afectar derechos de terceros”. Mientras tanto, en el mundo real, las vías siguen tomadas.
Los números que contradicen la calma oficial
El subsecretario César Yáñez dio cifras que pintan otro cuadro. Hasta esta tarde van 11 bloqueos totales o parciales. Solo uno se levantó: el de la caseta La Venta en la autopista México-Toluca.
La geografía del descontento abarca nueve estados: México, Baja California, Chihuahua, Guanajuato, Morelos, Sinaloa, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas. Más de mil personas participando según el conteo oficial.
Aquí está la contradicción que me activa el detector de humo: ¿cómo puede haber “total disposición” y al mismo tiempo más de mil personas consideren necesario bloquear carreteras? Algo en esa ecuación no cuadra.
La memoria histórica pesa. Cuántas veces hemos escuchado esta canción: autoridades ofrecen diálogo mientras minimizan las razones de la protesta. El resultado suele ser el mismo: los bloqueos continúan hasta que alguien negocia de verdad.
Mientras tanto, los camiones no pasan, los productos no llegan y esa “disposición” oficial se prueba no con palabras en conferencia, sino con acciones en los puntos de conflicto.




