El guion de la gira internacional
Iván Cepeda ya tiene su segundo acto en el Palacio Nacional de México. El senador y candidato presidencial colombiano volvió a sentarse con Claudia Sheinbaum esta semana. La foto se repite, el guion también.
En redes, el político del Pacto Histórico fue directo: le transmitió a la presidenta “el reconocimiento y la admiración de que ella goza en Colombia”. Agradeció la “constructiva reunión” tras su visita de Semana Santa. Suena a discurso de cancillería, ¿verdad?
“Agradezco a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, la constructiva reunión que sostuvimos al concluir mi visita a su país la semana anterior”
Pero aquí está lo interesante: esto ya pasó. En noviembre del año pasado, mismo escenario, mismo mensaje sobre el “reconocimiento” que Sheinbaum suscita en Colombia. Cuando un político repite exactamente las mismas frases para dos encuentros distintos, uno empieza a preguntarse qué hay detrás del libreto.
La ruta hacia 2026
Cepeda no está improvisando. Esto es política exterior de campaña, pura y dura. Primero Lula da Silva en Brasilia en marzo. Ahora Sheinbaum por segunda vez. Todos líderes afines al gobierno de Gustavo Petro.
Está construyendo su álbum de fotos con los pesos pesados de la izquierda regional. Cada apretón de manos es un mensaje para el electorado colombiano: “Miren con quién me relaciono”.
El contexto personal pesa. Iván Cepeda es hijo de Manuel Cepeda Vargas, líder de la Unión Patriótica asesinado en 1994. Ese pasado marca cualquier proyección internacional que haga.
La meta está clara: ganar la primera vuelta presidencial el 31 de mayo de 2026. Estas reuniones son ladrillos para construir credibilidad frente a ese objetivo. Sheinbaum ya le dio hora dos veces. Alguien en México cree que vale la pena escucharlo.




