Un comunicado oficial y muchas preguntas sin responder
Omar García Harfuch, el secretario de Seguridad, salió a X a repartir reconocimientos. El motivo: un operativo en Tapalpa, Jalisco, donde aseguran que fue abatido Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, El Mencho, el cerebro del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
“Hacemos un amplio reconocimiento a la valentía, profesionalismo y lealtad del personal del Ejército Mexicano, la Guardia Nacional y la Fuerza Aérea Mexicana”,
escribió. El mensaje oficial es un himno a la coordinación y un golpe certero al crimen. Suena bien. Suena a victoria.
Pero aquí es donde mi formación jurídica pita una alarma. Cuando un comunicado brilla tanto, hay que frotarlo para ver si es oro o sólo barniz. Se anuncia un hito, se debilita a una organización criminal internacional… y luego silencio sobre los detalles operativos concretos.
¿Cuántos efectivos? ¿Hubo inteligencia previa de meses o fue una emboscada? Las versiones oficiales suelen ser escuetas por seguridad nacional. También por conveniencia narrativa.
La memoria histórica que no debemos perder
Recuerdo demasiados golpes definitivos al crimen organizado que, con el tiempo, se revelaron como capítulos de una guerra interminable. La captura o muerte de un capo rara vez significa paz. Suele significar vacío de poder, realineamientos violentos y venganzas.
Las autoridades dicen que monitorean la situación para garantizar seguridad. Es lo mínimo que podemos esperar después de anunciar algo así. La pregunta incómoda es: ¿y luego qué?
El comunicado termina con la prioridad de proteger a la población. Ojalá esa protección incluya transparencia sobre lo que realmente pasó en esos cerros de Jalisco, más allá del boletín triunfalista. Porque la verdad, a diferencia de los capos, nunca debería estar abatida.




