La cascarita que nadie quiere ganar
Mientras el país se pinta de colores para el Mundial 2026, hay una cancha donde el marcador sigue en cero. Familiares de personas desaparecidos organizaron una ‘cascarita’ en la Glorieta de las y los Desaparecidos. No era un juego. Era un grito disfrazado de balón.
“No hay juego posible mientras falten más de 130 mil personas”, declaró el colectivo ¡Hasta Encontrarles!
La metáfora duele: mientras el Estado ensaya su discurso de normalidad para las sedes en CDMX, Jalisco y Nuevo León, miles recorren el país buscando huesos. El comunicado del colectivo es un tiro directo a la portería del discurso oficial.
El teatro de la normalidad
Esta no es solo una protesta más. Es una estrategia calculada para romper el cerco informativo justo cuando los reflectores internacionales apuntan hacia aquí. Critican que el Mundial sea usado como “vitrina de normalidad” cuando el país tiene fosas clandestinas como heridas abiertas.
Advirtieron algo que debería poner nerviosos a los organizadores: durante el torneo, tomarán las calles. La justicia será su bandera en medio del festín deportivo.
Y aquí viene el golpe maestro: respaldan totalmente el informe del Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU – ese mismo que el gobierno federal rechazó con desdén. Para ellos, la intervención internacional no es injerencia, sino evidencia de la incapacidad estatal.
Mi padre tenía razón: la política siempre termina en tu mesa, en tu familia, en tu vida diaria. Estas familias juegan un partido donde las reglas las pone el dolor y donde no aceptan empates. Solo buscan una cosa: encontrarles.




