La fractura que nadie quiso ver
Los datos obtenidos por transparencia son claros como el agua que contaminan. Mientras el discurso oficial debate ampliar la fractura hidráulica para extraer más gas, resulta que Petróleos Mexicanos nunca la dejó de usar. Lleva más de diez años aplicándola.
Más de 2 mil ocasiones en alrededor de mil pozos desde 2012. Eso no es un experimento. Es una política energética constante y discreta.
Las regiones afectadas incluyen Puebla, Veracruz y Tabasco. La intensidad bajó en años recientes, pero la práctica continuó. La pregunta obvia es: ¿por qué tanto secretismo sobre algo que se hace desde hace una década?
Memoria histórica selectiva
Lo más cínico del asunto es el timing. Ahora se plantea la “ampliación” como si fuera algo nuevo, un debate fresco. Los registros muestran otra cosa: nunca se suspendió por completo.
¿Recuerdan los cuestionamientos ambientales y políticos? Parece que Pemex tiene una amnesia muy conveniente. Mientras, en el subsuelo, la técnica sigue su curso.
La verdad duele más que un pozo fracturado: llevamos años discutiendo si abrir la puerta a una práctica que ya estaba dentro de la casa. Y nadie en la rueda de prensa lo menciona.




