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Álamo Temapache lucha contra el lodo tras históricas inundaciones

Una semana después, la lucha contra el lodo y la desesperación define la cotidianidad de los afectados, mientras la solidaridad se convierte en su única moneda de cambio.

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La nueva normalidad es barro hasta el cuello

Imagina que tu peor pesadilla acuática se hace realidad, pero en vez de terminar al despertar, se repite cada mañana cuando intentas sacar el centésimo balde de lodo de tu sala. Así es la vida actual en Álamo Temapache, donde los habitantes enfrentan lo que solo podemos describir como el bootcamp extremo de la resiliencia tras las lluvias que convirtieron esta zona veracruzana en un escenario postapocalíptico con olor a humedad y desesperanza.

El profesor Armando Cruz, quien ya había sobrevivido a la inundación de 1999, ahora contempla la surrealista idea de vender su casa porque, seamos honestos, tercera vez la vencida no aplica cuando lo que puede venirse es una nueva pared de agua que termine lo que estas lluvias empezaron. Su historia es el perfecto ejemplo de cómo el cambio climático dejó de ser un concepto abstracto de documentales para convertirse en el invitado no deseado que se instaló en su sala, dejando un rastro de electrodomésticos inservibles y sueños empapados.

Mientras las redes sociales se inundaban (nunca mejor dicho) de retos virales y coreografías de TikTok, en las 48 colonias de las 51 que permanecen completamente siniestradas según la presidenta municipal Blanca Lilia Arrieta Pardo, el único challenge que importa es mantener la cordura mientras se remueven toneladas de lodo con la ayuda del Ejército, Marina y Guardia Nacional.

Cuando la solidaridad es el único plan de rescate

Dania Mitzel Sánchez López, residente de la colonia Gabino González, resume el sentimiento colectivo con una franqueza que duele: “Estamos cansados de estar jalando tanto lodo, yo ya me desesperé, no lo veo fin”. Su declaración debería ser el epitafio de la burocracia que no llega, mientras los habitantes combaten no solo el agua estancada sino sus consecuencias: infecciones, animales muertos y mosquitos que parecen extraídos de una película de terror ecológico.

Lo verdaderamente irónico es que en la capital nacional de la naranja, donde los camiones cargados del cítrico siguen saliendo como si nada hubiera pasado, la prioridad inmediata no es la cosecha sino recuperar lo básico: un par de chanclas que el agua no se llevó, un refrigerador que aún enfríe, la noción del tiempo que se perdió entre balde y balde de lodo.

En medio de este panorama desolador, emergen historias que reconcilian con la humanidad. Como la de Alicia de la Cruz Hernández, quien promete organizar un mole con sus tres gallinas y el gallo “bien bueno” que sobrevivieron al diluvio, porque Dios es generoso incluso cuando te deja sin casa pero con pollos. En tiempos donde la ayuda institucional parece una promesa de campaña olvidada, la solidaridad vecinal se convierte en el verdadero salvavidas.

Mientras tanto, en comunidades como Tecomajapa, municipio de Zontecomatlán, la situación es tan crítica que Rey Trinidad Baltazar López clama por alimentos para los niños desde una zona completamente incomunicada. Su desesperación resuena como un eco de aquellas noticias que vemos en televisión y cambiamos rápido porque “son muy deprimentes”, excepto que ahora está ocurriendo a pocos kilómetros de donde otros siguen con su vida normal.

El contraste es brutal: por un lado, los esfuerzos titánicos de limpieza que avanzan al 60% después de una semana de trabajo extenuante; por otro, la cruda realidad de que muchas familias perdieron no solo sus pertenencias sino su sustento, con hombres descalzos que a duras penas encontraron chanclas entre los escombros de lo que fueron sus hogares.

El cambio climático aquí no es un debate político ni un hashtag bonito para Instagram – es el agua que llegó más alto que nunca, los muebles destruidos que representan años de trabajo, el miedo genuino a que la próxima temporada de lluvias termine lo que esta empezó. Mientras el mundo discute teorías y proyecciones a futuro, los alamenses viven el presente más hostil posible, donde sacar lodo se ha convertido en su actividad principal y la fe en que los apoyos llegarán su única certeza.

La resiliencia de esta comunidad es tan admirable como exasperante – porque nadie debería necesitar tanta fortaleza para sobrevivir a lo que claramente se está convirtiendo en la nueva normalidad climática. Mientras algunos especulan sobre si esto fue una prueba divina o consecuencia directa de la crisis ambiental, los habitantes de Álamo Temapache tienen claro sus prioridades: sobrevivir hoy, limpiar mañana, y tal vez – solo tal vez – permitirse soñar con un futuro donde la palabra “inundación” no defina sus vidas.

¿Conoces a alguien que debería leer esta historia? Compártela en tus redes sociales y ayuda a visibilizar la realidad que vive Álamo Temapache. Explora más contenido sobre cómo el cambio climático está transformando comunidades en nuestra sección de reportajes especiales.

Habitantes de Álamo siguen batallando para reponerse del desastre

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Trump dice que seguirá en contacto con Machado

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes que planea mantener el contacto con la líder opositora venezolana, María Corina Machado.

Tras su encuentro del jueves en la Casa Blanca, Trump declaró que se trata de una mujer a la que “respeta mucho”. En esa reunión, Machado señaló que le transmitió al mandatario estadounidense que “hoy más del 90% de los venezolanos queremos lo mismo: vivir con libertad, dignidad y justicia”.

Los detalles del encuentro entre Trump y Machado

“Fue un gran honor para mí conocer a María Corina Machado, de Venezuela”, escribió Trump en una publicación en Truth Social. “María me presentó su Premio Nobel de la Paz por el trabajo que he realizado. Un gesto maravilloso de respeto mutuo”.

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Un triste hallazgo en la colonia que duerme entre calles con nombres festivos

El hallazgo de un cuerpo en la calle 23 de diciembre desató el protocolo habitual: cinta amarilla, curiosos y muchas preguntas sin respuesta.

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La muerte llama a la puerta en la calle 23 de diciembre

Ah, la colonia 15 de enero. Un lugar tan festivo que incluso sus calles llevan nombres de fechas célebres. Pero ayer, en la calle 23 de diciembre, el regalo anticipado fue bastante más macabro: el cuerpo sin vida de un hombre. Porque nada dice “espíritu navideño” como encontrar a alguien que ya no respira sobre un colchón en la vía pública.

Los vecinos, esos héroes anónimos del cotilleo barrial, fueron los primeros en notar que algo andaba mal. Su radar de chismes se activó cuando vieron que el individuo en situación de calle que usualmente dormía allí llevaba demasiado tiempo quieto. ¿Estará profundamente dormido o profundamente muerto?, debieron preguntarse. Ante la duda, y demostrando una eficacia envidiable, optaron por lo más sensato: marcar al 911. Más vale prevenir que lamentar, ¿no?

Vecinos del lugar refieren que el hoy occiso es un individuo en situación de calle que comúnmente dormía en esta calle, por lo que se les hizo extraño ver que no se movía.

Así comenzó el circo. Llegaron los paramédicos de la Cruz Roja, confirmaron lo obvio —que efectivamente, estaba muerto— y dieron parte a las autoridades. Porque ese es el protocolo: tú encuentras el cuerpo, nosotros constatamos que es un cuerpo, y luego llamamos a los que se encargarán del cuerpo. Una cadena de mando perfectamente aceitada para gestionar la tragedia.

El despliegue oficial ante lo inevitable

No podían faltar. Los elementos de la Guardia Estatal y la Fiscalía General arribaron al sitio con esa mezcla de solemnidad y rutina que caracteriza estos eventos. Su misión: acordonar el área con esa cinta amarilla que tanto nos fascina y realizar las “indagatorias pertinentes”. ¿Pertinentes para qué? Para determinar, supongo, que un hombre sin hogar fue encontrado muerto en la calle donde solía dormir. Un misterio digno de Sherlock Holmes.

La calle fue cerrada. El tráfico, desviado. Todo debe detenerse mientras se realiza el levantamiento del cadáver y la necropsia de ley. Porque la burocracia de la muerte es implacable: formularios, procedimientos, esperas. Se estima que el cierre durará “un par de horas”, aunque todos sabemos que ese “par” puede estirarse más que un chicle pegado en el pavimento.

Y mientras tanto, ¿qué sabemos? Poco. Que era un hombre. Que aparentemente tenía lesiones en su cuerpo. ¿De qué tipo? No se especifica. Podrían ser desde moretones hasta señales de algo más siniestro. El comunicado oficial es tan vago que da pie a toda clase de especulaciones innecesarias y morbosas. ¿Se cayó? ¿Lo empujaron? ¿Le dio un patatús después de una cena cuestionable recuperada de un contenedor? El silencio oficial es el mejor aliado de la imaginación popular.

Lo más irónico del asunto es el escenario: una colonia llamada 15 de enero, una calle llamada 23 de diciembre. La muerte no respeta calendarios ni nomenclaturas festivas. Se instala donde quiere, incluso entre calles cuyo nombre evoca regalos y propósitos de año nuevo.

Al final del día, queda una pregunta flotando en el aire cargado de indiferencia urbana: ¿cuántas personas deben morir en el anonimato antes de que su paseo sea algo más que una nota policial breve? Hoy fue un hombre sin nombre en la calle 23 de diciembre. Mañana podría ser cualquiera.

¿Esta nota te hizo reflexionar (o por lo menos arquear una ceja)? Compártela con ese amigo al que le gusta comentar las noticias con un tono igualmente cáustico. Y si te interesa estar al tanto del pulso real –y a menudo absurdo– de la ciudad, explora más contenido como este.

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Diplomacia vaticana: reunión clave mientras la visita papal flota en el aire

El embajador en El Vaticano se reúne con Segob mientras la invitación al papa sigue en el limbo. ¿Visita papal o eterna espera?

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La diplomacia mexicana con el Vaticano: mucho protocolo, poca confirmación y un papa en standby

Ahí va la cosa. Este martes, Alberto Barranco Chavarría, nuestro embajador ante la Santa Sede –sí, ese puesto existe y alguien lo tiene–, se sentó con Rosa Icela Rodríguez de Gobernación y Clara Luz Flores de Asuntos Religiosos. La agenda: revisar los asuntos bilaterales. O sea, la relación México-Vaticano, que suena a trama secundaria de una serie política pero aparentemente es importante.

“Siempre respetuosa y constructiva”, dijo Rodríguez sobre la reunión.

Traducción millennial: “Nos llevamos bien, no hubo drama, pero tampoco anunciamos nada espectacular”. Es el equivalente diplomático a poner “✨” en una historia de Instagram.

Pero hablemos de lo que todos queremos saber: ¿Y el papa? ¿Cuándo viene? Porque resulta que la presidenta Claudia Sheinbaum ya le extendió la invitación a León XIV –no confundir con los reyes franceses del pasado– durante una llamada por el Día de la Virgen de Guadalupe. Un movimiento clásico. El problema es que, desde entonces, la confirmación brilla por su ausencia.

El eterno ‘tal vez’ de la visita papal

La semana pasada, Barranco Chavarría estuvo por México para una reunión de embajadores y dejó caer esta perla:

“No hay todavía una respuesta”, dijo el embajador sobre la posible visita.

O sea, ni sí ni no, sino todo lo contrario. El Vaticano tiene a México en “visto”, como ese mensaje importante que nunca contestas. Sheinbaum misma comentó el 15 de diciembre que aún no había fecha. Así que seguimos en modo espera, con la incertidumbre como único plan confirmado.

El contexto importa: Una visita papal no es cualquier cosa. Requiere logística monumental, seguridad extrema y una agenda que equilibre lo espiritual con lo político. Además, León XIV lleva poco tiempo en el cargo –sí, es un nombre curioso para un papa moderno– y probablemente está priorizando otros frentes. Pero para México, especialmente con la devoción guadalupana, sería un evento de primer orden.

Mientras tanto, las reuniones como la de hoy sirven para mantener los canales abiertos. Para asegurar que, cuando (o si) llegue el del Vaticano, todo esté listo. Es diplomacia en su estado más puro: mucha preparación para un evento que puede o no ocurrir.

¿Qué sigue? Seguir esperando. La bola está en la cancha del Vaticano. Mientras tanto, México sigue haciendo su tarea: reuniones formales, declaraciones cuidadosas y ese optimismo cauteloso que caracteriza a las relaciones internacionales cuando hay mucho en juego pero pocas certezas.

¿Te intriga este baile diplomático? Comparte esta nota y hablemos de las relaciones internacionales más inesperadas.

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