Hawái impone un tributo a los cruceros para financiar su lucha climática

La justicia federal da luz verde a una polémica tasa que grava a los turistas marítimos, destinando fondos a combatir los efectos del calentamiento global en las islas.

La justicia da su visto bueno al polémico impuesto climático

Parece que la idea de hacer que los turistas que llegan en esos mastodontes flotantes paguen por el privilegio de contemplar un paraíso en peligro de extinción ha recibido el sello de aprobación de una jueza federal. Así es, querido lector: Hawái puede ahora, con toda la legalidad del mundo, extender la mano (con la palma hacia arriba, por supuesto) a los pasajeros de cruceros para que contribuyan con un nuevo impuesto turístico. ¿El noble propósito? Enfrentar el cambio climático que, irónicamente, esos mismos barcos ayudan a alimentar. La medida, que entrará en vigor a principios de 2026, es como poner un parche de seda en el costado del Titanic, pero con mejor marketing.

Detalles de un gravamen que no navega en aguas tranquilas

La honorable Jill A. Otake negó amablemente la solicitud de la industria para esquivar este torpedo fiscal. Con esto, el estado archipiélago se convierte en el primero de la nación en implementar un primer gravamen de este tipo, un experimento audaz para lidiar con el calentamiento atmosférico. El gobernador Josh Green, en un arrebato de heroísmo fiscal, firmó en mayo una ley que busca recaudar fondos para problemas tan idílicos como la erosión costera y los incendios forestales. Las proyecciones oficiales, siempre optimistas, estiman que este ingenioso mecanismo generará casi 100 millones de dólares anuales. ¿Cómo funciona? Aumentando las tarifas de hoteles y alquileres vacacionales, y aplicando un nuevo y jugoso impuesto del 11 % sobre lo que pagan los viajeros de los cruceros, prorrateado por los días que el barco esté atracado disfrutando de la brisa hawaiana. Porque nada dice “aloha” como una factura adicional.

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Naturalmente, la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros y algunos negocios locales no recibieron la noticia con una guirnalda de flores. Presentaron una demanda argumentando, con lágrimas en los ojos, que la ley viola la Constitución al gravar el “privilegio” de entrar en sus puertos. Sus abogados incluso esgrimieron el temor de que el impuesto perjudicaría al turismo, como si subir el precio de una experiencia de lujo pudiera disuadir a alguien que ya gasta miles en un camarote con ventana. La demanda revela un detalle delicioso: la ley permite a los condados añadir un recargo extra del 3 %, llevando el total posible a un 14 %. Jim McCarthy, portavoz de la asociación, declaró con solemnidad que el sector genera casi 1.000 millones de dólares y apoya miles de empleos locales. Una forma curiosa de decir: “Somos demasiado grandes para pagar por nuestros desechos”.

La batalla legal está lejos de terminar

Como era de esperar en este drama legal-playero, los demandantes apelarán la decisión. Han pedido una orden judicial para frenar la aplicación del impuesto mientras se resuelve el recurso, con la urgencia de quien ve cómo se le escapa el último camarote en oferta. Mientras tanto, el estado, representado por la fiscal general Anne Lopez, ha prometido defender con uñas y dientes la ley, insistiendo en que los operadores de cruceros deben pagar su justa parte del impuesto sobre alojamientos transitorios. Pero el giro de trama más jugoso vino del gobierno federal, que intervino en el caso para tildar el impuesto de “esquema para extorsionar” a ciudadanos y empresas, sugiriendo que solo beneficia a Hawái. Porque, claro, ¿qué podría ser más escandaloso que un estado intentando financiar su propia supervivencia frente a una crisis global?

En resumen, nos encontramos ante un pulso épico entre el lucrativo negocio del turismo masivo y la desesperada necesidad de adaptación climática. Hawái, ese paraíso postal que todos queremos visitar antes de que desaparezca, ha decidido que quizás los que más contribuyen a su problema deberían ayudar a pagar la solución. Una ironía tan grande como los propios transatlánticos.

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Tormentas Cristina y Boris azotan el Pacífico

Cristina y Boris: dos tormentas tropicales activas en el Pacífico. Alertas en Centroamérica y México.

Dos tormentas activas en el Pacífico

La tormenta tropical Cristina se formó el lunes frente a la costa de Nicaragua, informó el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC). Presenta vientos máximos sostenidos de 75 km/h y se localiza a 160 km al oeste-suroeste de Managua.

Se espera que Cristina deje entre 10 y 20 cm de lluvia, con acumulados de hasta 30 cm, en zonas costeras de Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala hasta el jueves.

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Paralelamente, la tormenta tropical Boris se ubicaba a 135 km al sureste de Acapulco, con vientos de 65 km/h y desplazamiento lento hacia el noreste. Provocaría precipitaciones de 10 a 25 cm en Guerrero y Oaxaca, y tocaría tierra el martes.

“Estas lluvias pueden producir inundaciones y deslaves que pongan en peligro la vida, especialmente en zonas de terreno escarpado”, advirtió el NHC.

Hay alerta de tormenta tropical desde Laguna de Chacahua, Oaxaca, hasta Tecpan de Galeana, Guerrero, con condiciones esperadas en 24 horas.

Boris es la segunda tormenta con nombre de la temporada del Pacífico, que inició el 15 de mayo. La primera fue Amanda, el 3 de junio, sin amenazar tierra. En el Atlántico, la temporada comenzó el 1 de junio pero aún no se han formado ciclones.

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León XIV clama contra el rearme y la crispación en el Congreso español

El Papa advierte que las armas no construyen paz y defiende la dignidad humana ante el Parlamento.

MADRID — “Toda guerra representa una dolorosa derrota en la capacidad de negociación”, afirmó este martes el papa León XIV ante el pleno del Congreso de los Diputados. En su primer discurso ante las Cortes españolas, el pontífice cuestionó el resurgimiento del rearme como respuesta a la fragilidad internacional.

“Las armas pueden imponer un silencio temporal, pero jamás podrán construir una paz genuina y duradera”, declaró. “La verdadera seguridad proviene de la justicia, del diálogo paciente y del respeto al derecho internacional”.

La intervención duró media hora y fue recibida con una ovación de pie que se prolongó por siete minutos, la más larga registrada en el hemiciclo. Las 700 personas presentes —diputados, senadores, miembros del Gobierno y expresidentes— aplaudieron al pontífice, mientras se escucharon vivas.

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León XIV también lanzó un mensaje claro contra el aborto y la eutanasia. Criticó la crispación política y pidió “una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración” para los inmigrantes.

Antes de su intervención, el papa se reunió con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la Nunciatura Apostólica. En su discurso, reivindicó el papel de la tradición cristiana en la formación de la conciencia moderna: “La ley debe servir al bien, la justicia pone límites a la fuerza, el poder necesita legitimidad, los pobres pertenecen plenamente a la comunidad, el extranjero debe ser acogido según su dignidad y la vida humana nunca puede ser tratada como una mercancía”.

Al firmar el Libro de Honor del Congreso, escribió: “Con la esperanza de que el respeto a los derechos de todos esté siempre presente en el ejercicio de la actividad legislativa en esta sede democrática de la soberanía nacional española”.

Este es el tercer día de la visita del pontífice a España. Su agenda concluirá con un encuentro diocesano en el estadio Santiago Bernabéu.

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Elecciones en Perú: polarización e inseguridad marcan la jornada

Polarización e inseguridad definen la segunda vuelta en Perú.

Una contienda reñida

Los peruanos acudieron a las urnas para definir en segunda vuelta a su próximo presidente. La jornada estuvo marcada por la polarización política y la preocupación ciudadana por la creciente inseguridad que afecta al país.

La conservadora Keiko Fujimori, de Fuerza Popular, y el nacionalista Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, llegaron al día de la votación en un empate técnico. Diversos sondeos reflejaron además un alto nivel de rechazo entre los votantes hacia ambas opciones.

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El crimen organizado y el aumento de delitos como extorsiones y pérdidas de vidas se posicionaron como los temas centrales de la campaña. Incluso por encima de la crisis política que ha llevado a Perú a tener ocho presidentes en la última década.

Fujimori prometió un gobierno enfocado en recuperar el orden y combatir la delincuencia. Sánchez, por su parte, planteó cambios en políticas de seguridad y una revisión de contratos relacionados con la explotación de recursos naturales, sin cerrar la puerta a la inversión extranjera.

El resultado definirá el rumbo del país durante los próximos cinco años. Analistas advierten, sin embargo, que el nuevo gobierno enfrentará dificultades para impulsar reformas debido a la falta de una mayoría legislativa y la persistente división política.

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