Un llamado a la revolución desde el aire
Estados Unidos e Israel abrieron un nuevo y peligroso capítulo este sábado. Lanzaron ataques coordinados contra objetivos en todo Irán, incluyendo las inmediaciones de las oficinas del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei.
Desde la capital, Teherán, se reportaron múltiples columnas de humo. La prensa local confirmó ataques en varias regiones del país. No se sabe si Jamenei, de 86 años, estaba presente cuando impactaron los proyectiles.
Un mensaje directo a las calles
Pero esto va más allá de una operación militar. Es un intento explícito de cambiar el régimen desde fuera. El presidente Donald Trump lo dejó claro en un video dirigido directamente al pueblo iraní.
“Cuando hayamos terminado, tomen el control de su gobierno. Será suyo. Esta será probablemente su única oportunidad durante generaciones”, declaró Trump.
El mandatario republicano añadió que los iraníes “durante muchos años han pedido la ayuda de Estados Unidos, pero nunca la obtuvieron”. Ahora, según él, esa ayuda llegó con bombas y misiles.
Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí, hizo eco del mismo objetivo ambicioso: “Nuestra operación conjunta creará las condiciones para que el valiente pueblo iraní tome las riendas de su destino”.
Patrón preocupante y contexto explosivo
Este es el segundo ataque estadounidense contra Irán en solo ocho meses. Y llega semanas después de otra operación controvertida: el intento de capturar al entonces presidente venezolano Nicolás Maduro para llevarlo a juicio en Nueva York.
Las tensiones venían escalando desde hace semanas. Buques de guerra estadounidenses navegaban hacia la región mientras Trump exigía restricciones al programa nuclear iraní.
Todo esto ocurre mientras Irán enfrenta un creciente descontento interno tras una oleada de protestas nacionales. La pregunta ahora es si los ataques externos fortalecerán o debilitarán al gobierno en Teherán.
Una cosa es segura: estamos viendo una apuesta geopolítica enorme con consecuencias impredecibles para toda la región.




