Dos visiones, un país al límite
Los colombianos acuden este domingo a las urnas para la segunda vuelta presidencial más reñida en años. El progresista Iván Cepeda, aliado de Gustavo Petro, enfrenta al conservador Abelardo de la Espriella, un outsider que sorprendió al liderar la primera vuelta con 43.73% de los votos.
“Me preocupa la polarización extrema. Hay dos bandos muy enfrentados y la violencia me inquieta”, dijo a The Associated Press el abogado John Manrique desde Bogotá. “Espero que aceptemos el resultado y busquemos un consenso social”.
El fantasma de la polarización
Glaeldys González, analista del International Crisis Group, advierte que los niveles de polarización son “extremadamente altos” y que el electorado busca en ambos polos una solución real a la violencia, la salud, la corrupción y las finanzas.
De la Espriella, conocido como “El Tigre”, promete mano dura: mega cárceles como las de Bukele y enfrentar a los grupos ilegales. Recibió el respaldo de Donald Trump. Cepeda, filósofo y excomunista, promete profundizar las reformas sociales de Petro y mantener los diálogos de paz. Esta semana, 100 integrantes de grupos armados se desmovilizaron gracias a esa política.
Denuncias de fraude y llamado a la calma
La segunda vuelta ha crispado el ambiente. Cepeda admitió que Petro no reconoció el conteo preliminar, aunque luego aceptó el escrutinio oficial. La Defensoría del Pueblo pidió a candidatos y líderes promover confianza en las instituciones y evitar denuncias de fraude sin sustento.
González señaló que Crisis Group ve con preocupación posibles brotes de violencia poselectoral, pero confía en que las instituciones y observadores internacionales ayudarán a contenerlos.
Yamile Guevara, docente pensionada, criticó la desconfianza histórica hacia la izquierda: “La izquierda siempre ha sido vista como algo negativo. La gente olvida la historia”.
El domingo, Colombia decide entre dos caminos opuestos, con la democracia y la paz como telón de fondo.




