¿Fin del bloqueo húngaro?
Parece que el ajedrez diplomático europeo dio un giro. La Unión Europea finalmente soltó los frenos para un préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania, un paquete que llevaba meses atorado por la resistencia de Budapest. ¿El detonante? La derrota electoral de Viktor Orbán, que dejó a Hungría sin su principal voz de veto.
“El cambio político reciente en Budapest ha facilitado el avance del acuerdo”
Y no es para menos. Este movimiento, que ya tiene luz verde preliminar de embajadores, podría confirmarse en cuestión de horas. Bruselas activó el procedimiento por escrito: los Estados miembros tienen 24 horas para objetar. Si nadie dice nada, el cheque queda firmado antes de la cumbre informal en Chipre, donde estará Volodímir Zelenski.
El patrón se repite
Lo curioso es que Orbán ni siquiera asistirá a esa reunión. Su ausencia dice más que mil discursos: la transición política húngara está en pleno desarrollo, y eso abre ventanas para decisiones que antes parecían imposibles.
En paralelo, los embajadores también dieron visto bueno provisional al vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, otro tema que llevaba meses congelado desde febrero por Hungría y Eslovaquia.
Contexto necesario: No es la primera vez que un cambio interno en un país miembro desbloquea procesos comunitarios. La historia europea está llena de estos pequeños terremotos políticos que terminan moviendo montañas burocráticas.




