Una bronca sin precedentes en Bruselas
Los líderes de la Unión Europea perdieron la paciencia este jueves. En un ataque público inusual, acusaron al primer ministro húngaro Viktor Orbán de secuestrar una ayuda crucial para Ucrania. Su objetivo, según Bruselas: ganar las elecciones del 12 de abril.
Un acuerdo roto y una economía al borde
En diciembre, los 27 países aprobaron un salvavidas de 90.000 millones de euros para el ejército y la economía ucraniana. Orbán votó a favor. Luego puso el veto.
Ahora, con la economía de Kiev hecha trizas, el tiempo se agota. Los funcionarios creen que el dinero debe empezar a llegar en mayo. Para eso, necesitan desbloquear el acuerdo en dos o tres semanas.
“Está usando a Ucrania como un arma en su campaña electoral, y eso no está bien. Teníamos un acuerdo, y creo que nos traicionó”, declaró el primer ministro finlandés Petteri Orpo.
La reacción fue un coro de indignación. El canciller alemán Friedrich Merz recordó el principio de “lealtad y fiabilidad”. El belga Bart De Wever fue más directo: “Es inaceptable decidir con los líderes y luego decir ‘pero no estoy listo para ejecutar lo que decidí'”.
La estrategia electoral de Budapest
Orbán, aliado cercano de Putin y admirado por Trump, va rezagado en las encuestas. Parte de su campaña pinta al presidente Zelensky como una amenaza existencial para Hungría.
Alegó que Zelensky y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quieren arrastrar al país a la guerra. Su reelección, sostiene, es la única garantía de paz.
“Si Orbán está usando la elección como pretexto, entonces este no es un argumento válido dada la situación en Ucrania”, señaló el canciller austríaco Christian Stocker.
El enfrentamiento ha destapado las grietas del sistema. La UE necesita unanimidad entre 27 países para decisiones clave. Hungría, con 10 millones de habitantes, puede paralizar a un bloque de 450 millones.
Mientras tanto, en Kiev, el reloj sigue corriendo.




