La guerra que sacude los cimientos de la economía
Teherán no da tregua. Este jueves, Irán intensificó sus ataques contra instalaciones de petróleo y gas en todo el Golfo Pérsico. Es una respuesta directa a un ataque israelí previo contra un yacimiento clave iraní. La apuesta es altísima y las ondas de choque ya se sienten en los mercados globales.
Los precios del combustible se dispararon de inmediato. Pero el riesgo real es otro: arrastrar a los vecinos árabes de Irán directamente al conflicto. Al apuntar a la producción de energía, Teherán tensa un suministro mundial que ya estaba bajo presión.
“El secretario general de la Liga Árabe, Ahmed Aboul Gheit, calificó los ataques como una ‘peligrosa escalada’.”
La jugada es clara. Irán sabe que controla la llave: el estrecho de Ormuz. Por ese corredor estratégico pasa una quinta parte del petróleo mundial. Ahora usa esa ventaja para golpear donde más duele.
Un mapa de daños que se extiende
El impacto es tangible y diverso. Un barco ardió frente a Emiratos Árabes Unidos. Otro resultó dañado cerca de Qatar. Incluso los esfuerzos por evitar la zona chocan con la realidad: un dron iraní alcanzó una refinería saudí en el mar Rojo, justo la ruta alternativa que querían usar.
Las cifras hablan por sí solas. El crudo Brent superó brevemente los 119 dólares por barril. Es un aumento de más del 60% desde que empezó esta fase de la guerra a finales de febrero. El precio del gas natural en Europa se ha duplicado prácticamente en un mes.
Qatar, proveedor clave de gas, reportó daños “extensos” en su instalación de Ras Laffan tras impactos con misiles. La producción ya estaba parada por ataques anteriores. Ahora, incluso cuando termine la guerra, podrían tardar en recuperar su capacidad para abastecer al mercado.
Arabia Saudí confirmó que una refinería en Yanbu fue alcanzada. Kuwait y Abu Dabi también reportaron ataques a sus infraestructuras energéticas. El mensaje iraní es global: nadie está a salvo.
Mientras, en Israel, más de media docena de oleadas de ataques enviaron a millones a refugios. Dañaron edificios y afectaron la red eléctrica en el norte del país.
“Los medios israelíes mostraron imágenes de humo negro elevándose desde la refinería de petróleo en la ciudad norteña de Haifa.”
El ministro israelí Eli Cohen dijo que los daños en Haifa fueron menores y que ya trabajaban para restablecer el servicio eléctrico. Pero el simbolismo del humo sobre una refinería clave es potente.
La pregunta ahora no es solo cuánto durará esto, sino cuánto aguantará la economía mundial con el pulso energético bajo constante amenaza.




