La tensión escala mientras los misiles vuelan
Israel anunció este miércoles haber abatido a otro alto cargo iraní. Es el tercero en apenas dos días. Mientras tanto, Teherán responde golpeando a sus vecinos del Golfo y lanzando misiles hacia Tel Aviv, donde murieron dos personas.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, fue directo:
“Se esperan importantes sorpresas a lo largo de este día en todos los frentes”.
No dio detalles. Pero el mensaje es claro: la escalada continúa. Irán aún no ha confirmado la muerte de su ministro de Inteligencia, Esmail Khatib.
Un conflicto que ya toca todo
Esta no es una pelea aislada. Los ataques israelíes también se centran en el Líbano, contra milicianos de Hezbollah. En Beirut, edificios de apartamentos fueron alcanzados. Hay al menos una docena de muertos.
Y luego está el tema nuclear. Un proyectil impactó cerca del complejo de Bushehr. No hubo daños en la planta, pero la alarma ya suena. Rafael Grossi, director del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), pidió “máxima moderación”. Traducción: estamos jugando con fuego.
La estrategia iraní parece tener un objetivo económico: presionar a Washington elevando el precio del crudo. Sus ataques a infraestructura energética en el Golfo buscan exactamente eso.
Este miércoles reportaron un ataque al gigantesco yacimiento de gas Pars Sur. Qatar, que comparte el campo con Irán, culpó directamente a Israel.
Teherán prometió represalias contra instalaciones en Qatar, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Y mantiene su control sobre el Estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial.
El resultado: el barril de Brent supera obstinadamente los 100 dólares. Un aumento del 40% desde que empezó esta guerra a finales de febrero.
Mientras las bombas caen, Teherán también actúa dentro. Ejecutaron a un hombre acusado de espiar para el Mossad israelí. Lo identificaron como Kourosh Keyvani y dijeron que “proporcionó imágenes e información sobre lugares sensibles”.
Un tribunal en el sur de Irán también fue alcanzado por un ataque aéreo. Ocho muertos más.
En medio del caos, un dato humano: la selección femenina de fútbol de Irán regresó al país tras el escándalo por las solicitudes de asilo en Australia. Dos jugadoras decidieron quedarse allí. Las demás volvieron, recibidas por funcionarios en la frontera con Turquía.
Un pequeño gesto de normalidad en una región donde lo normal se está desvaneciendo rápido.




