La guerra que está ahogando al mundo
Irán lanzó este miércoles una nueva escalada. Atacó barcos comerciales y hasta el Aeropuerto Internacional de Dubái, el más transitado del mundo. Su objetivo es claro: cerrar el golfo Pérsico a cualquier costo.
Esta es la respuesta de Teherán al bombardeo sorpresa israelí y estadounidense de hace doce días. Una jugada que ya está estrangulando las rutas comerciales, los suministros de combustible y amenazando el tráfico aéreo global.
Un líder herido y un tablero en llamas
La inteligencia israelí evalúa que el nuevo líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jamenei, resultó herido al inicio de la guerra. El día en que su padre murió en un ataque aéreo.
“Un funcionario de inteligencia israelí y un reservista con conocimiento de la evaluación hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a declarar sobre el asunto ante los medios”
Jamenei hijo, de 56 años, no ha sido visto desde que asumió el lunes. Mientras tanto, en Teherán, testigos describieron cielos nublados por el humo de las explosiones y un olor a pólvora quemada que se mezclaba con la gasolina.
Los ataques no se detienen. Dos drones iraníes impactaron cerca del aeropuerto de Dubái, hiriendo a cuatro personas. En Omán, los bomberos combatían incendios en tanques de combustible tras días de ataques.
El costo humano y económico se dispara
El Pentágono informó al Congreso que solo la primera semana de combates tuvo un costo de 11.300 millones de dólares. Una cifra astronómica que sigue creciendo.
Pero más allá del dinero están las vidas. La agencia para refugiados de la ONU reporta que al menos 759.000 personas han sido desplazadas en Líbano. Las autoridades iraníes hablan de más de 1.300 muertos en su país.
Y en medio del caos, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución histórica: 13 votos a favor, cero en contra. Exige el cese inmediato de los “atroces ataques” iraníes.
“La comunidad internacional está resuelta a rechazar estos ataques iraníes contra países soberanos”, dijo Jamal Alrowaiei, embajador de Bahréin ante la ONU.
China y Rusia —aliados tradicionales de Irán— se abstuvieron. Sus embajadores criticaron que la resolución fuera “extremadamente desequilibrada” por no mencionar los ataques iniciales contra Teherán.
El petróleo como arma (y víctima)
Irán ha logrado prácticamente frenar el tráfico por el estrecho de Ormuz. Por ahí pasa una quinta parte del petróleo comercializado mundialmente.
Desde que comenzó la guerra se confirmaron al menos 12 incidentes con embarcaciones en la zona. Siete marineros han muerto. Un buque tailandés fue impactado y tres tripulantes siguen desaparecidos.
Los precios del crudo Brent están un 20% más altos que cuando empezó todo. Y los consumidores ya lo sienten en las gasolineras.
La respuesta internacional llega desde París: la Agencia Internacional de la Energía liberará 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas. Más del doble que lo hecho durante la invasión rusa a Ucrania.
“La cantidad podría reemplazar por unas tres semanas los suministros que se encuentran actualmente fuera del mercado”, señaló Bruce Bullock, director del Maguire Energy Institute.
Mientras tanto, algunos buques petroleros presuntamente vinculados a Irán siguen cruzando el estrecho… pero con sus rastreadores apagados.




