La lectura bíblica de Trump que resuena en una nación dividida
Desde el mismo Despacho Oval donde firmó leyes, Donald Trump leyó hoy un pasaje del Segundo Libro de Crónicas. Lo hizo por videoconferencia para el Museo de la Biblia en Washington, pero su eco llegará mucho más lejos.
El expresidente eligió el versículo 14 del capítulo 7. Ese texto habla de perdón y sanación divina si un pueblo se humilla, ora y se aparta de sus malos caminos. No es cualquier fragmento—es uno que lleva décadas sonando en actos religiosos y políticos estadounidenses.
Un versículo con historia propia
Este mismo pasaje apareció incluso durante el asalto al Capitolio en enero de 2021. Algunos participantes lo mencionaron mientras irrumpían en el corazón legislativo del país. No es coincidencia.
El texto se ha convertido en bandera para quienes creen que Estados Unidos fue fundado como nación cristiana. Sectores conservadores lo usan para argumentar que el país debe mantener esa identidad espiritual original. Cada cita refuerza esa narrativa.
Pero los académicos levantan la mano. El pastor Brian Kaylor es claro:
“Su aplicación a la realidad estadounidense moderna responde a interpretaciones políticas más que teológicas”
Kaylor y otros recuerdan algo crucial: este es un texto atribuido al rey Salomón hace unos 3.000 años, en el antiguo Israel. Sacarlo de ese contexto histórico—adaptarlo a la política contemporánea—siempre genera controversia.
Las reacciones a la participación de Trump reflejan exactamente la polarización actual. Para algunos, es un gesto de fe auténtico. Para otros, otra manipulación de símbolos religiosos con fines políticos.
Lo cierto es que cada vez que un político abre la Biblia en público, especialmente una figura como Trump, no solo lee—envía un mensaje cifrado a millones de votantes. Y en este año electoral, esos mensajes pesan más que nunca.




