La Iglesia baja el tono tras bloqueo policial en Santo Sepulcro

Las autoridades católicas minimizan un incidente con la policía israelí en el Santo Sepulcro durante el Domingo de Ramos.

Un ‘malentendido’ en el lugar más sagrado

Las cosas se pusieron feas este Domingo de Ramos en Jerusalén. La policía israelí bloqueó a líderes religiosos católicos cuando intentaban acceder al Santo Sepulcro para oficiar misa. Hablamos del sitio donde, según la tradición, murió y resucitó Jesús. Un escenario cargado de simbolismo que rápidamente captó la atención internacional.

Pero aquí viene el giro. En lugar de avivar el fuego, las autoridades eclesiásticas están echando agua. El patriarca latino, Pierbattista Pizzaballa, salió a calmar los ánimos.

Lo calificó como un “malentendido” y aseguró que no hubo mala intención por parte de los agentes.

Su mensaje fue claro: no busquen conflicto donde quizás solo hubo torpeza burocrática o exceso de celo. En una rueda de prensa que originalmente iba sobre la Pascua, Pizzaballa cambió el guion para pedir mesura.

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Acuerdo para seguir celebrando

Lo más importante es lo que viene ahora. Según el patriarca, ya hay un acuerdo sobre la mesa. Se permitirán pequeñas celebraciones litúrgicas que podrán retransmitirse en directo. Es su forma de salvar la cara y mantener viva la tradición en estas fechas cruciales.

Pizzaballa subrayó la importancia de no “exacerbar la situación”. Instó a su comunidad a no dejarse llevar por la tensión y a seguir adelante con las celebraciones de manera pacífica. Resaltó, una vez más, la frágil pero esencial coexistencia en Jerusalén.

Mientras algunos critican con dureza la actuación policial, la jerarquía católica local ha optado por un enfoque conciliador. Prefieren dialogar a gritar. En una ciudad donde cualquier chispa puede prender un incendio, su estrategia parece ser la de apagar, no soplar.

Terremotos en Venezuela: rescates y solidaridad internacional

Sismos de 7.2 y 7.5 dejan más de 1.400 fallecidos en Venezuela; equipos internacionales buscan sobrevivientes.

Devastación en La Guaira y respuesta global

Las autoridades venezolanas bloquearon el acceso a La Guaira, la zona más golpeada por los sismos de magnitud 7.2 y 7.5. Hasta ahora, se reportan al menos 1.430 fallecidos, más de 3.200 heridos y cerca de 69.000 personas desaparecidas.

Rescatistas de varios países trabajan sin descanso. El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, informó que intentan liberar a Onai Quiñonez, atrapado en una estructura inestable. “Primero Dios, lo vamos a lograr”, escribió en X, donde compartió imágenes de la operación.

Gustavo Petro, su homólogo colombiano, insistió: “Esta es la hora del desbloqueo de Venezuela, presidente Donald Trump”. El Tesoro de EE.UU. suspendió temporalmente algunas sanciones hasta el 23 de octubre para facilitar la ayuda humanitaria.

Milagros entre los escombros

El Departamento de Estado confirmó el rescate de un bebé con vida, tras 72 horas. “A pesar de las circunstancias imposibles, la esperanza perdura”, publicó.

En Playa los Cocos, voluntarios sacaron a un hombre que, desorientado, gritaba por su familia. Equipos salvadoreños rescataron a Marlene Angulo, de 69 años, quien pidió una Coca-Cola al ser liberada. Rescatistas colombianos hallaron con vida a Moisés, un niño de 11 años que estuvo tres metros bajo los escombros.

En Caraballeda, más de 200 cuerpos fueron colocados al aire libre para identificación. Las familias enfrentan costos de 350 a 450 dólares para incinerar a sus seres queridos. El Hospital Domingo Luciani, en Caracas, atiende a numerosos heridos con fracturas y traumatismos.

Colombia reportó al menos 24 ciudadanos fallecidos y repatrió a 47, entre ellos 19 niños deportistas. Rescatistas mexicanos piden silencio entre los escombros, esperando señales de vida.

La solidaridad internacional no cesa, pero la magnitud de la tragedia aún se mide entre el dolor y la esperanza.

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1.430 fallecidos y 3.238 heridos dejan terremotos en Venezuela

Balance oficial reporta 1.430 fallecidos y más de 3.000 heridos tras dos sismos en Venezuela.

Cifras oficiales tras los sismos en Venezuela

El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, actualizó el balance de los dos terremotos que sacudieron al país. Hasta ahora se contabilizan 1.430 fallecidos y 3.238 heridos. Las labores de búsqueda y rescate continúan en las zonas más afectadas.

Rodríguez precisó que 3.142 familias resultaron damnificadas y son atendidas en refugios distribuidos en los siete estados afectados. Además, se han registrado 430 réplicas de los sismos.

De acuerdo con la plataforma abierta en línea, los desaparecidos ascienden a 50.947. El funcionario, hermano de la presidenta interina Delcy Rodríguez, reiteró el llamado a la ciudadanía para que no ingresen a La Guaira y depositen su ayuda en centros de acopio habilitados.

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La Guaira: olor a descomposición y lentitud en rescates tras sismos

Tras 72 horas de los sismos, activistas reportan cuerpos sin recuperar y escasa respuesta oficial.

La Guaira: 72 horas después de los sismos

En Caraballeda, zona residencial de La Guaira, el olor a descomposición se percibía con nitidez la noche del viernes. Se habían cumplido las primeras 72 horas tras los terremotos, periodo clave para rescates con vida.

Activistas de Provea, la ONG de derechos humanos más antigua de Venezuela, confirmaron a ANSA que durante un recorrido por esa zona “percibimos olor a descomposición (señal de cuerpos sin recuperar bajo escombros)”. Además, señalaron que “hay pocas unidades de recuperación de cuerpos”.

A 72 horas de los dos sismos que asolaron la región, los activistas observaron “cuerpos que aún no han sido trasladados dignamente”. Recordaron que “el Estado tiene la obligación de garantizar operaciones de recuperación dignas para cada víctima y sus familias”.

Los terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5, ocurrieron de forma consecutiva este miércoles, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El epicentro se ubicó en Yaracuy, a unos 300 km al oeste de Caracas, pero La Guaira, a solo 30 km de la capital, sufrió el mayor impacto estructural.

El jefe de Asuntos Humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, estimó en más de 50.000 las personas desaparecidas. Periodistas y observadores indicaron que la mayoría se concentra en La Guaira, donde imágenes en redes muestran numerosos cuerpos sin vida.

El periodista León Hernández, quien estuvo en La Guaira el viernes, comentó a ANSA: “Estuve allí… son realmente miles. La noche de este viernes se cumplieron las 72 horas claves para rescates con vida”. Agregó que “en muchos edificios colapsados, han sido solo los funcionarios civiles y voluntarios los encargados de seguir rescatando gente”. Detalló que “el daño es de proporciones enormes, miles de damnificados. Vi edificios completos de los que solo sacaron a una persona con vida”.

Este sábado, la presidenta interina Delcy Rodríguez dijo que siete estados resultaron afectados, pero que la catástrofe se cebó en La Guaira. El gobierno informó del envío de maquinaria y personal militar, y del cierre de accesos a La Guaira desde la noche del viernes, justificándolo por motivos de orden y seguridad. Sin embargo, activistas y periodistas locales cuestionan la priorización y la insuficiente respuesta en las primeras 72 horas.

Miles de damnificados permanecen en refugios improvisados o en la calle por temor a réplicas. La combinación de escombros, calor (hasta 40°C) y cuerpos sin recuperar genera un riesgo sanitario creciente. Las familias exigen transparencia en las cifras, acceso digno a los cuerpos y una respuesta estatal acorde con la escala de la catástrofe.

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