Un ‘malentendido’ en el lugar más sagrado
Las cosas se pusieron feas este Domingo de Ramos en Jerusalén. La policía israelí bloqueó a líderes religiosos católicos cuando intentaban acceder al Santo Sepulcro para oficiar misa. Hablamos del sitio donde, según la tradición, murió y resucitó Jesús. Un escenario cargado de simbolismo que rápidamente captó la atención internacional.
Pero aquí viene el giro. En lugar de avivar el fuego, las autoridades eclesiásticas están echando agua. El patriarca latino, Pierbattista Pizzaballa, salió a calmar los ánimos.
Lo calificó como un “malentendido” y aseguró que no hubo mala intención por parte de los agentes.
Su mensaje fue claro: no busquen conflicto donde quizás solo hubo torpeza burocrática o exceso de celo. En una rueda de prensa que originalmente iba sobre la Pascua, Pizzaballa cambió el guion para pedir mesura.
Acuerdo para seguir celebrando
Lo más importante es lo que viene ahora. Según el patriarca, ya hay un acuerdo sobre la mesa. Se permitirán pequeñas celebraciones litúrgicas que podrán retransmitirse en directo. Es su forma de salvar la cara y mantener viva la tradición en estas fechas cruciales.
Pizzaballa subrayó la importancia de no “exacerbar la situación”. Instó a su comunidad a no dejarse llevar por la tensión y a seguir adelante con las celebraciones de manera pacífica. Resaltó, una vez más, la frágil pero esencial coexistencia en Jerusalén.
Mientras algunos critican con dureza la actuación policial, la jerarquía católica local ha optado por un enfoque conciliador. Prefieren dialogar a gritar. En una ciudad donde cualquier chispa puede prender un incendio, su estrategia parece ser la de apagar, no soplar.




